El humedal Neuta es hoy un espacio que promueve más de 30 actividades sociales, donde se integran alrededor de 15.000 personas, entre vecinos y visitantes cada mes. Son incalculables los encuentros, acciones y trabajos hechos en este punto de Soacha, gracias a que la CAR recuperó aproximadamente 10 hectáreas de espejo de agua, trayendo de regreso fauna y flora propias de este lugar.


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Un dios, un creador. Debe existir alguien o algo por encima de nuestra voluntad y que está en control de todo lo que sucede, se mueve o respira vida. Así, muchas personas han decidido creerlo, y así es como se conectan con la naturaleza. El agradecimiento por el agua, el aire, las plantas, los animales y por vivir para compartir con ellos, un espacio de diversidad, un espacio sostenible, un espacio recuperado, que hoy es un ecosistema de vital importancia para los Soachunos, vecinos de Sibaté y hasta de Bogotá.

Hoy no es un día cualquiera, es el día del agradecimiento a Dios, Jesús, Jehová o como sientan en su corazón llamarlo. Al Neuta llegaron los niños de la comunidad cristiana «Jesucristo Viene Ya», y su grupo de escuela dominical, una oración y unas pequeñas manos alzadas al cielo, entre cánticos y sorpresa, agradecen lo que hoy sus ojos ven. Un humedal que no conocían, un medio ambiente limpio y que le da la bienvenida a su inocencia y a su fe. Son niños de 3 a 12 años de edad, que, con los rostros llenos de alegría, aprendieron a sembrar una planta, un árbol para seguir llenando de vida ese humedal.

El humedal Neuta, hoy es un espacio que promueve más de 30 actividades sociales, donde se integran más de 15.000 personas, entre vecinos y visitantes cada mes.

Son incalculables los encuentros, acciones y trabajos hechos en este punto de Soacha, no solo por la CAR, que recuperó aproximadamente 10 hectáreas de espejo de agua trayendo de regreso su fauna y flora, sino también retirando con grandes máquinas y brazos que parecen devolverle vida al humedal, toda la maleza, basura y escombros que deterioraron por años la seguridad y la vida de las personas en este sector donde comunidades como Bosques de Zapan, Lagos de Malibú, Ducales primer y segundo sector y todos quienes visitan la zona, son sus protagonistas.

Jessica Liliana Nieto es profesora de escuela dominical de esta comunidad cristiana y hoy, agradecida, como ella misma dice, con Dios señala: “Nuestro objetivo es acercar a los niños a la creación de Dios y ofrecerles la posibilidad de cuidar el medio ambiente conociendo hoy el humedal. Para los niños fue una gran alegría sembrar por primera vez a tan corta edad un árbol. Yo he vivido toda mi vida en Soacha y fue una gran alegría llegar y ver el humedal tan diferente, tan cambiado, antes estaba totalmente abandonado.

” Quienes también vinieron a agradecer y a pagarle a la tierra el daño y la sangre que ha sido derramada a través de su saber y ancestralidad, la comunidad muisca de Bosa. Ellos, a través de rituales que llaman pagamentos, ofrecen hoy en el Neuta la sangre simbólica de la vegetación y de los animales que han sufrido el daño ambiental y la violencia.

Efigerio Orben líder de este ritual tocando la tierra e invocando a los espíritus del aire reflexiona: “Por el respeto a nuestra tradición a nuestra cultura hacemos estos rituales y los ofrecemos, para que nuestros territorios prevalezcan, pagamos el derramamiento de sangre de toda la naturaleza y de los sitios sagrados, todo para nuestro Chiminigagua que significa dios creador o fuerza suprema.

” Este cabildo muisca de Bosa, está conformado por 370 familias, un aproximado numero de 980 personas que habitan y rescatan sus antiguos asentamientos en sectores como Bosa, Funza, Mata Tigres, Cazucá, Salto del Tequendama, y sobre la cuenca de los ríos Tunjuelo y Bogotá, están convencidos de que el Neúta es un espacio donde ahora hay naturaleza, donde se puede conectar y agradecerle a ella por la vida.

Así, entre creencias, saberes, inocencia y agradecimientos, llegan personas de todas las culturas y formas de creer posibles a este humedal. Todos tienen un espacio, todos pueden disfrutar de las más de 30 hectáreas de su zona de ronda que ya es una realidad en gran parte del humedal.

El mayor regalo de estas comunidades en Soacha para el Neuta es seguir trabajando, seguir cuidándolo y seguir a través de iniciativas sociales y municipales acogiendo a la comunidad que quiera trabajar en el humedal, porque no solo este ecosistema lo agradece, sino la tierra, la vida y los seres supremos que nos acompañan y dirigen en todas las acciones que se construyen cada día.