Por Oscar Rodríguez Ortiz

 rodriguezcastellabogadosc – @gmail.com  –  @opinadorscar

La semana pasada fuimos testigos por redes sociales del exceso de fuerza por parte de miembros de la Policía en contra de un ciudadano que unos minutos después falleció.

La autenticidad del documento era incontrovertible. Lo que si resultó controvertible fue la reacción oficial de un coronel, quien ajeno a la gravedad del hecho, decía: “Esperamos la investigación”. La indignación salió a flote. Me “enchispé” de rabia e impotencia. Más tarde, un burócrata disfrazado de ministro anunció una “exhaustiva” investigación.

La reacción ciudadana no podía ser otra: La movilización de miles de personas a protestar por un hecho que parece va a quedar en la impunidad como cuando un policial abusa de usted empujándolo contra una pared para una requisa sin motivo alguno. Pero algo más grave: El mensaje de las “autoridades” a la Policía era que estaba permitido golpear y disparar a ciudadanos indefensos.

Estas intervenciones de las “autoridades” han costado un número de muertos que solo la alcaldesa Claudia López lamentó públicamente, exigiendo responsabilidades a los policiales y hasta al mismo Duque.

Hemos sido testigos de relatos estremecedores de familiares y amigos de las víctimas que cuentan su desgracia y hasta un intento de perdón de un policía en la web.

En Soacha, con muertes también, el alcalde seguramente movido por sus asesores, finalmente mencionó lo que ya sabíamos todos: Que, hubo “enfrentamientos” entre la policía y “algunos” manifestantes, olvidando mencionar que un policía en San Mateo disparó por la espalda a indefensos ciudadanos y sin ninguna muestra de solidaridad verdadera.

Sabemos que la policía no le obedece al alcalde y que solo “coordinan” desfiles, acompañamientos, ceremonias y “contubernios”,  ah¡… y convenios para que presten el servicio de tránsito e inmovilicen vehículos, y menos le informan sobre las evidentes actitudes asesinas de algunos de sus miembros, sin necesidad ni racionalidad como lo exigen los estándares internacionales para este tipo de actuaciones.

 Hay reglas de vida y de actuar de los servidores públicos, pero si el alcalde no las cumple, ¿qué se puede esperar de los policiales?

El plan humanitario de la ONU, las decisiones de la Corte Interamericana de Derechos Humanos y del Consejo de Estado de Colombia impone reglas sobre el uso de la fuerza. Y qué decir del uso de armas. Me gustaría ver esos policiales en el monte enfrentándose a grupos armados. Seguro, como dicen en mi tierra, les temblaría el fundillo.

Por Constitución política (Art. 218), la Policía es un cuerpo civil y armado (hecho que muchos desconocen) y que nunca debió recibir instructivo militar sin siquiera saber contener una manifestación estudiantil o tratar humanamente a quienes ocupan el espacio público, o que consumen licor o drogas en algún lugar.

Claro, eso lo ignoran algunos mandatarios, porque defender “la institucionalidad” no significa atropellar, maltratar y matar, así se trate de “mamertos”, como les llaman, o de “pirobos”, como lo gritaba un paria uniformado al tiempo que disparaba en una de las calles de San Mateo,  como se aprecia en el video convertido en viral por el concejal Gaitán en redes.

Deben saber que un “mamerto” es igual a cualquier ciudadano o mandatario por encumbrado que se crea, por tener una oportunidad temporal y pasajera en la vida dada por la ignorancia o en virtud de algunos “manejos”.

Lo que ocurrió en Bogotá y Soacha, por no mencionar otras ciudades, es trágico para el Estado y en especial para sus mandatarios, que no pudieron proteger ni los derechos humanos ni la vida.

Que ¿hay vándalos en estos hechos? Es obvio, pero esto no puede ser el mismo “disco rayado” exculpatorio de siempre. Qué ¿hay organizaciones ilegales? Es obvio, pero un gobernante no puede “desnudar” su ineptitud con este discurso. Si fue elegido era con la firme convicción que iba a solucionar los problemas, no a enguantar su “enjabonas manos” en los bolsillos del pantalón de la incapacidad.

Creemos que las autoridades están para evitarlo, no para explicarlo. O ¿cuáles son los informes dados a la Defensoría del pueblo a la fecha sobre los antecedentes de estos hechos?, o ¿cuales las acciones concretas para evitarlos?

Si la estrategia del gobierno municipal es “enconcharse” y dedicar el dechado de conocimientos gerenciales a hacer “lobby” de la mano de “magos” con rimbombantes diplomas y desconocimiento del municipio o recomendados de sus patrocinadores políticos y de campaña, creemos que será imposible cumplir con el programa de gobierno.

No es suficiente entonces, aparecer envalentonado ante una inerme cámara vociferando a pleno pulmón “dejen de robarnos la plata a los soachunos” o “no permitiremos la ocupación…” si en la realidad los recibos siguen llegando costosos y siguen invadiendo los cerros del municipio.

La campaña terminó y si se cree que ser espectador de los abusos que reclaman acciones y que no hay nada que hacer ante hechos tan delicados, es mejor para Soacha salir por la puerta de atrás.