Hace unos días, ausente de mi casa por razones puramente personales, me dio por buscar un locutorio para efectuar una llamada telefónica y hacer uso de la Internet, para leer las últimas noticias en www.periodismopublico.com que por su naturaleza anda por el mundo, y hallé una que, inicialmente, me causó sorpresa y luego complacencia.


Lo primero, porque no es común lo que allí se decía con fotografía y acompañantes y, lo segundo, porque quienes aparecían eran Juan Carlos Nemocón, candidato a la Alcaldía de Soacha por la “U” y otros partidos, y algunos de sus aspirantes creo, al Concejo Municipal. Y la fotografía se acompañaba de una leyenda que indicaba que estas personas, durante tres meses, habían cursado en la ESAP y la Gobernación de Cundinamarca, el diplomado para el buen gobierno.

Y entonces, pensé desprevenidamente, la importancia que tal curso significa para quienes se preparan para dirigir el gobierno de Soacha desde la Alcaldía y el Concejo. Y eso está bien, me dije, para mis adentros. Luego me di a pensar sobre el tema, que no había conocido en otros casos, pese a que me detuve a meditarlo, por cuantas Alcaldías y Concejos recordaba.

Se quieren superar, deduje, porque la cosa está fea, como se dice en el ambiente local de mi lejana tierra. Pero de inmediato me vino a la memoria otro Concejo Municipal de los 2.004, del que en otra ocasión y en esta misma columna comenté, y del que hacían parte el estudioso Juan Carlos Nemocón, Juan Carlos Saldarriaga Gaviria y Araminta Vargas Navas, quien por arte de birlí birloque lo presidía. Y pensando como estaba, recordé de aquel famoso contrato de sesenta millones de pesos que firmó la señora Araminta con solo dos días de estudio y análisis del mismo, con la Sociedad M&S Consultores Administrativos Ltda, representada por Mónica Ximena Moreno R., y con la suplencia de la otra socia, doña Jenny del Pilar Sandoval Espitia, Sociedad constituida el 6 de enero de 2.004 por Escritura Pública 0000011, de la Notaría Primera de Bogotá, inscrita en la Cámara de Comercio de la capital el 8 de enero del mismo año bajo el Nº 00914632 del Libro IX y con Matrícula Mercantil Nº01330583. Pero como los actos de registro por mandato de la ley, vigente en la época, quedaban en firme 5 días hábiles después de la fecha de su publicación en el Boletín de Registro de la correspondiente inscripción, y habida cuenta que el día 12 del año citado era festivo en Colombia, por correrse para esa fecha el 6 de Reyes, entonces tal Registro quedaba en firme y con vida jurídica la Sociedad el 16 del mismo enero, por lo que el contrato de asesoría firmado por la Presidente del Concejo de Soacha, Araminta Vargas Navas, no se podía suscribir el 5 de enero, como se hizo, porque la Sociedad contratada no existía como persona jurídica, y así lo señaló la Procuraduría General de la Nación, que la destituyó y el Concejo eligió como nuevo Presidente a Juan Carlos Nemocón, quien al asumir el cargo salió en defensa de la ex presidenta, afirmando que todo era un error mecanográfico, porque no fue el 5 de enero la fecha de la firma sino el 15, mintiendo a sabiendas, porque solamente el 16 de enero de 2.004 quedaron en firme los actos del Registro de la Sociedad M&S Consultores Administrativos Asociados Ltda. Tampoco tuvo escrúpulo alguno el señor Nemocón cuando, esgrimió los mismos argumentos en un periódico de Bogotá.

Se supo después que en la gestión del contrato por $60.000.000, firmado por Araminta Vargas Navas con la Sociedad inexistente, intervino el concejal Juan Carlos Saldarriaga Gaviria, quien conoció a las socias de Consultores Administrativos Asociados, Mónica Ximena Moreno y Jenny del Pilar Sandoval Espitia, a raíz de una supuesta o real especialización en Derecho Administrativo, y allí nació la idea del flamante contrato con el ente que no existía jurídicamente el día de su firma. Se dijo, entonces, que la Procuraduría también lo llamó para conocer de su actuación, pero de ese hecho no tengo noticia alguna, ni se sabe lo acaecido en la Procuraduría, si efectivamente, se requirió su presencia.

Ojalá el señor Juan Carlos Nemocón, tras los años pasados y los conocimientos adquiridos en los cursos de ESAP y la Gobernación, en esta ocasión esté lejos de sus actuaciones anteriores en el Concejo Municipal, y más bien piense como el cronista español José María Ruiz, al decir que “La democracia no tiene respuestas para la reivindicación de ideales, sino para las propuestas concretas.”

Ahora, arriesgándome a plagiar, en parte, a quien por ahora se me escapa, por lo cual le ruego me dispense, debo decir que personalmente no me parece mal la ambición política cuando su objetivo es la defensa de los intereses ciudadanos, ni por supuesto, el sitio de donde se desempeña esa vocación de servicio a la ciudadanía. Lo que parece mal es el cinismo con que se pueden utilizar los cargos públicos, cuando no se usan para los objetivos que justifican una sana ambición política de estar y ejercer la política.

Y cuando sumando a todas estas cosas encontramos una marcada incapacidad y una absoluta irresponsabilidad para manejar los destinos de nuestro Municipio, se pone al descubierto los fracasos de una administración que no puede llevar al fracaso rotundo a un Municipio que viene padeciendo de casi todas las necesidades para un mejor vivir.

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