En enero de 2011 se pondrá en marcha el nuevo Sistema Integrado de transporte Público de Bogotá. Inicialmente operará en San Cristobal, Fontibón y Engativá, escogidas como las zonas piloto, pero el 15 de octubre del mismo año tendrá que estar funcionando en las diez restantes.


Los usuarios de buses y busetas encontrarán un sistema de transporte totalmente distinto al que existe actualmente. Por ejemplo los pasajeros ya no podrán subirse a los vehículos en cualquier sitio, sino que tendrán que hacerlo exclusivamente en los paraderos; además el pasaje ya no se pagará con dinero en efectivo, sino que lo harán con una tarjeta inteligente como la de Transmilenio.

Las 13 zonas en que se dividirá la capital para la puesta en marcha del Sistema Integrado de Transporte Público serán adjudicadas mediante licitación máximo por doce años. Durante éste tiempo las empresas que obtengan las licitaciones deberán velar por la calidad del servicio a los pasajeros y por la integración de los buses, busetas y colectivos con el sistema TransMilenio.

El Decreto 309 que le da vida al nuevo esquema de transporte público, fue firmado por el alcalde Samuel Moreno, el secretario de movilidad Fernando Alvarez y el secretario de Hacienda Juan Ortega. Moreno dijo que «no ha sido una decisión fácil: será largo el camino que nos queda por recorrer, pero es irreversible», al tiempo que explicó que el nuevo sistema acaba con las actuales 66 empresas y sus más de 500 rutas.

Las 13 zonas son: Suba Oriental; Suba Pueblo; Calle 80; Engativá; Fontibón; Kennedy Norte; Kennedy; Bosa; Perdomo; Ciudad Bolívar; Usme y San Cristóbal.

Así mismo se dijo que las tarifas no tendrán ningún incremento con la implementación del Sistema Integrado de Transporte Público. Por el contrario, los ciudadanos que tienen que tomar dos o más buses, notarán una reducción de costos porque el valor del trasbordo será menor que el de un pasaje normal.

Por ejemplo, una persona que actualmente sale de su casa en un barrio apartado y tiene que coger un bus para llegar a una estación de Transmilenio que la lleve al otro extremo de la ciudad, se gasta 2.700 pesos pagando ambos pasajes (bus y Transmilenio). Ahora, por el segundo pasaje pagará en promedio 700 y no 1.500.

Los buses y busetas tendrán un dispositivo que leerá la tarjeta inteligente cuando el usuario aborde el vehículo.

«Esta tarjeta inteligente permite saber hace cuánto tiempo se subió usted al sistema. El sistema es uno sólo, entonces en el momento en que usted entre, en cualquier parte, por Transmilenio o con un bus en una parte alejada de la ciudad, ya el sistema sabe que usted está adentro»; explicó el secretario de movilidad, Fernando Álvarez.

De esta forma los pasajeros podrán hacer trasbordos en buses, busetas, colectivos y Transmilenio utilizando un mismo tiquete.