La pandemia de la COVID-19 ha cobrado muchas vidas humanas en Colombia, por supuesto, nuestro municipio de Soacha no ha sido la excepción. El 28 de abril el pueblo colombiano al unísono levantó su voz para manifestar que como sobrevivientes de una pandemia que se llevó a muchos seres queridos, el trabajo y esfuerzo de años, estaban siendo golpeados por algo peor que ha estado acompañándonos por muchas décadas: la opresión e injusticia social.

¿Cómo es posible que en plena pandemia y aprovechando cobardemente el confinamiento de los soachunos, el alcalde Juan Carlos Saldarriaga presente ante el Concejo municipal la propuesta de incremento del impuesto predial con porcentajes de hasta un 900% y que la mayoría de concejales hayan respaldado esta iniciativa opresora, empobrecedora y cobarde por el contexto en la que se dio?

Para comenzar, Soacha ha sido un municipio golpeado por la violencia, el abandono estatal, la falta de actualización del censo poblacional, por ende, el déficit de recursos provenientes del Sistema General de Participaciones (SGP) para atender salud, educación y saneamiento básico. A esto, se le suma la corrupción que ha permeado nuestro municipio y ahora un abuso hacia la población pobre y empobrecida.

Si bien es cierto que se requería una actualización catastral, también es cierto que no era el momento cuando los índices de pobreza se incrementaron considerablemente a causa de la pandemia, el desempleo, y la economía de las familias se vio afectada por los toques de queda y demás medidas que se debieron tomar acertadamente o no, a causa de este flagelo que continúa vigente y que muchos han desatendido.

Los sobrevivientes de la pandemia desde el 28 de abril están en resistencia contra situaciones opresoras que se han venido venciendo paulatinamente como son: la reforma tributaria y la reforma a la salud ¿qué está pasando con el abusivo e inhumano incremento del impuesto predial en Soacha?  

¡Alerta jóvenes!, ¡alerta adultos!, ¡alerta pueblo! Les recuerdo que somos nosotros los que tenemos el poder democrático y pacífico para resistir y unirnos en exigir se derogue esta normatividad nociva en estos momentos por la situación que estamos pasando ¿Cómo es posible que se tumbe una reforma tributaria nacional y no podamos tumbar una municipal? Obviamente con una resistencia pacífica, con los mecanismos constitucionales y una propuesta conciliatoria que beneficie al nuestro amado, pero abusado municipio. Por ejemplo, que el gobierno municipal escuche y negocie de manera transparente con los líderes del paro y demás agremiaciones sociales que buscan el bien común donde se pueda llegar a ese incremento de manera progresiva en un periodo de 5 años.  

Estoy seguro que este tipo de declaraciones no serán del agrado de los mandatarios, y aclaro: no soy terrorista, no soy de la extrema izquierda, no sigo ninguna ideología extremista tan nocivas para Colombia, tan solo soy un ciudadano soachuno, docente y escritor que me indigna el abuso y la opresión hacia los pueblos, tengo la responsabilidad social de denunciar estos males que empobrecen y atentan contra la calidad de vida de las personas, amparado en la Constitución Nacional y una esperanza inquebrantable en un futuro mejor desde mi fe no alienante como teólogo de la liberación.   

Rechazo categóricamente todo acto de violencia provenga de donde provenga, al igual que la destrucción de los bienes públicos, pues son nuestros y nosotros los pagamos con los impuestos; también el destrozo de los bienes privados, pues con esfuerzo y trabajo se han obtenido particularmente. No obstante, vuelvo a invitar a todos los soachunos a tener esas voces de resistencia en contra de la opresión, del abuso de autoridad, del silencio cómplice de quienes son indiferentes a los homicidios de nuestros jóvenes y manifestantes, la vida humana por encima de todo. Un mensaje claro, de frente y contundente: se debe replantear y desmontar el incremento abusivo del impuesto predial, aquí en Soacha nos han golpeado con el alumbrado público, el servicio de aseo, y ahora con esto, y no podemos permitirlo.

Las voces de resistencia se hacen vida en todos los sobrevivientes de una pandemia, que hoy enfrentamos una plaga mayor: el abuso de poder, y eso no podemos permitirlo, ni tolerarlo ¿Por qué con esa misma astucia no buscan invertir en el mejoramiento de la infraestructura de las instituciones educativas y de nuestros hospitales? O preocuparse por brindar seguridad a los habitantes del municipio que hoy estamos siendo asediados por el incremento de la delincuencia.

Germán Darío Cardozo Galeano

Magister en dificultades del aprendizaje
Teólogo
Licenciado en Teología