Si se aprobaran las licencias ambientales exprés como pretende decretar el gobierno, el Sumapaz y nuestra zona rural suachuna serían las zonas más perjudicadas ya que están en la mira de las multinacionales y los megaproyectos que pasan por un momento de crisis.


A diario vemos el paisaje de esas montañas secas y amarillas en la comuna 5 y 6, sentimos y vemos nuestros muebles llenos de ese polvillo que se respira en el ambiente debido a la intensa extracción que se realiza en el municipio, las calles están deterioradas por las volquetas que transitan por docenas en las vías internas y la autopista, la zona minera corresponde al retrato de la tristeza y dolor que sufre la madre naturaleza, la minería hace de la tierra como un hombre sin testículos, un cuerpo estéril o un territorio que no puede generar más vida.

Tanto la minería ilegal como la legal son culpables del deterioro del medio ambiente, la primera por que utiliza métodos e insumos contaminantes que perjudican al ecosistema, además no tiene planes de recuperación de las zonas que depredan. La minería legal es peor; porque aunque cuenta con las herramientas que le permite el desarrollo sostenible, tienen el inconveniente de que extrae todos los recursos pero no deja beneficios a las comunidades que vive en esos sectores, mucho menos tiene en cuenta las consultas populares, la protección de las aguas, bosques, agricultura que contemplan los planes municipales y de ordenamiento territorial, tampoco genera mucho empleo local.

Esto empeora con la reciente suspensión del decreto 934 de 2013 que posibilitaba mecanismos de participación frente al medio ambiente que además declaraba la actividad minera como de “utilidad pública y de interés social”. Sería interesante que las universidades que están en el municipio, las facultades de biología y de ingeniería ambiental tuviesen mayor sentido de pertenencia e hicieran una propuesta frente a esta problemática local, sería interesante una articulación entre la academia y nuestros corregimientos, pero no solo para ir de paseo sino para plantear aportes en desarrollo económico y social en cuanto al tema de la minería en el municipio.

Los decretos con afanes para agilizar trámites de minería por ahora quedan en el tintero, pero es mejor que el gobierno fortalezca instituciones como la CAR y la ANLA con personal capacitado e información suficiente de los distintos territorios para entender y usar sosteniblemente nuestras especies y biomas, porque la paz se construye con un ambiente sano, con la posibilidad de ejercer los derechos sociales, económicos y culturales en materia social, étnica, ambiental, hídrica, de biodiversidad en todos y cada uno de los territorios.