El mes de agosto pasó desapercibido, pues se supone que nuestra ciudad cumplió 415 años de fundación, aunque esa fecha es una de las probables dado que según Roberto Velandia (importante historiador de Cundinamarca) ésta tuvo lugar un 31 de diciembre del año 1600 por auto del visitador oidor Luis Enriquez.


Luis Enriquez fue quien mandó a construir la primera iglesia en tapia y techo de barro, además ordenó reunir a los indios en el pueblo que por aquel entonces se denominó pueblo de indios de Suacha y que junto con el poblado de Bosa hacían parte de la encomienda otorgada a Luis de Colmenares, quien fuera hijo de Pedro de Colmenares; uno de los soldados que acompañó a Jiménez de Quesada en su campaña de exploración y conquista por el altiplano cundiboyacense. Ambas poblaciones al momento de su fundación contaban con alrededor de 2000 indios, de los cuales 700 eran aptos para el trabajo.

No obstante, este pequeño apunte de nuestra histórica local ha sido uno de los tantos que poco se han tenido en cuenta para la conformación de una nuestra memoria, poco se evidencia en Suacha un verdadero interés por explorar nuestra historia, poco se hace para incentivar a los académicos que habitan en el municipio a que desarrollen investigaciones que permitan ir vislumbrando nuestra historia, pero tampoco han sido muchos los esfuerzos por generar un programa que refuerce los lazos de una historia local que nos conmine a analizar con más detalle los principales hechos y procesos acaecidos en nuestro inmenso territorio.

Apenas se han hecho algunos avances en el tema prehispánico, con investigaciones aisladas que no han tenido una debida divulgación. En términos coloniales es limitada la información que existe, pues apenas existen pocas referencias bibliográficas con relación a algunas haciendas y a este periodo, cómo poco hay que decir sobre lo ocurrido en la época republicana en Suacha. Teniendo en cuenta lo anterior es mucho lo que hay por hacer, sin embargo, son reconocibles los tímidos avances que se han hecho cómo el catálogo de archivos históricos que reposa en la casa de la cultura y que bien podría servir como punto de partida de interesantes estudios investigativos, así como el primer libro de historia que salió en el año 2000 con una edición algo defectuosa, la cual parece fue producto de un afán por entregar la obra y que apenas tuvo 1000 ejemplares que no fueron repartidos adecuadamente en aquel entonces.
Aunque si por parte de las diferentes administraciones municipales no se conmemora la fecha de fundación de nuestro municipio, ni que pensar de la voluntad existente para promover la difusión de nuestra historia local, una que se base en fundamentos críticos y reflexivos, que permita que la población comprenda que el territorio tiene una complejidad interesante en su pasado, en su memoria.

Sin embargo, algunos hemos hecho estudios de manera voluntaria llevados por un ideal de comprender lo que antes pudo ser aquí, nos hemos interesado por conocer algo de los procesos que han dado lugar a la Suacha actual, y que desde diferentes posturas académicas nos hemos dado a la tarea de compartir parte de ese pasado que hemos descubierto en nuestras pequeñas investigaciones que por otra parte pueden llegar a ser limitadas, pero que pueden ser una contribución para aquellos que muestran un interés en la Suacha del pasado.

Para finalizar, es importante conocer nuestro pasado, pero también es importante despertar un verdadero sentido de pertenencia que se salga de esa egoísta “suachunidad”, pues esta tierra no es únicamente la del asesinato de Galán, o en donde se casó Santander, hechos que algunos “historiadores” no se cansan de repetir, como si la historia no fuera más que de saber repetir. Necesitamos hacer memoria, necesitamos constituir una historia que permita ser divulgada y reflexionada por todos, la historia no es para aprenderla, memorizarla o monopolizarla cómo algunos lo han pretendido en el contexto local; la historia debe ser para discutirla dado que es una disciplina eminentemente dialéctica. Si este objetivo se alcanza, entonces una nueva historia probablemente pueda tener mayor acogida entre los suachunos de antaño y los nuevos suachunos, y en este orden de ideas muy probablemente dejaremos de ser una Suacha sin historia.

Julio Cesar Guasca.
Suacha, Memoria, Identidad y Territorio.