Por: Andrés Jiménez.

La campaña de un candidato a la alcaldía de #Soacha construye desde el discurso mediático, para la comunidad, la necesidad afanosa de un “gerente” para la ciudad. Trataré de indagar por lo que implica tal afirmación, al tiempo que defiendo la idea de que la ciudad necesita personas decentes en los cargos de elección popular, más que gerentes.

La administración pública se centra en los asuntos, problemas y decisiones públicas. El centro de interés de la administración privada es la generación de lucro o la acumulación de capital financiero. A diferencia de la administración (privada), la administración pública se enfoca en el bienestar público y el desarrollo social.

La “gerencia” es un concepto que se desarrolla para cumplir el centro de la administración privada, lo que implica tomar decisiones para aumentar la acumulación de capital financiero para dueños de la empresa que se gerencia. Entonces, afirmar que #Suacha necesita un “gerente” es afirmar que la ciudad es una empresa y tiene dueños. De entrada el candidato dice la verdad, es decir, #Suacha sí tiene dueños y por consiguiente su candidatura a la alcaldía es una carrera por querer gerenciar el negocio.

El sector público no necesita un “gerente” y lo demuestra Enrique Peñalosa en la actual Alcaldía de Bogotá. Su imagen construida para campaña, aseguraba ser el “gerente” que necesitaba la capital, pero los datos han demostrado lo contrario, ya que son suyos los índices más bajos de aceptación en una alcaldía de la capital del país. Bogotá Cómo Vamos, en la encuesta de percepción que entrega anualmente desde hace 20 años, afirma que su imagen positiva ante la ciudadanía es del 24% en el 2018 y el nivel de aceptación por su gestión no pasa el 16% ante la ciudadanía en estos cuatro años de gobierno.

Asumir que #Suacha necesita un “gerente” implica revitalizar los idearios privatizadores que toman fuerza en el mundo desde los años sesenta del siglo pasado, y que se ha demostrado en diferentes partes del mundo, lleva a la quiebra al sector público. Es decir, además de desatinado, es anacrónico y perverso. Un concepto asociado puede ser el de la Nueva Gestión Pública, que “bajo el sustento de un incipiente número de ideas basadas en la economía de mercado, la competencia y la orientación al cliente” (Guerrero, 2009, p. 7), deja de entender la ciudadanía como sujeto de derechos e inicia una comprensión del habitante del territorio como un “cliente” del sector público. Solo aquellos que tengan la capacidad de pagar por el acceso al servicio púbico, como la educación, la salud o los servicios públicos domiciliarios.

Entonces se instaura en el sector público una tendencia por aplicar una serie de recetarios, doctrinas, métodos y prácticas propias de la administración de la empresa privada. Esas variables se enfocan en el lucro o la acumulación de capital. Es el periodo donde se insiste en que los servicios sociales son costosos, que deben ser privatizados (prestados por empresas privadas) y que el ciudadano que puede acceder a ellos es el que puede pagar.

Parece que #Soacha sí es una empresa, y que la ciudadanía sí paga para acceder a sus servicios o ¿Cómo le llamamos a aquellos contratistas que deben ceder un porcentaje de sus contratos a los políticos que les gestionan el contrato?, es como pagar para recibir el derecho a un empleo, que no digno. Es tan empresa la #Soacha, que descaradamente el candidato a la alcaldía naturaliza el negocio y se autoproclama el gerente que necesita la ciudad.

En #Suacha necesitamos gente decente, pero además formada en lo público. Pensar que la ciudad es una empresa, es pedirle permiso a sus dueños para entrar al negocio, y a cada uno de los miembros de su gran franquicia concentrada en la administración pública local.

Finalmente, afirmo que necesitamos personas decentes ejerciendo cargos públicos en #Suacha. Ni empresarios, ni educadores físicos, necesitamos profesionales en las áreas de la administración pública, que demuestren capacidad de articularse con los procesos decentes y alternativos, con la capacidad crítica de hacerse a un lado de la torcida tradición política, que no compren sondeos de opinión pero que tampoco trafique con la burocracia del departamento.

Por Andrés Jiménez. Docente e Investigador Universitario. Fundador del Partido Alianza Verde en Suacha y Cundinamarca. Miembro del colectivo #PensadoVerde. Verde Decente.