Una tensa situación se presenta en el conjunto residencial San Carlos por cuenta del corte de luz que se ha realizado en las áreas comunes. La inseguridad se agudiza de tal forma que los vecinos temen llegar o salir de sus hogares después de las 6 de la tarde, mientras la administración aduce la falta de presupuesto para pagar a la empresa prestadora del servicio.


Desde el viernes pasado, salir o llegar en horas de la noche al conjunto residencial San Carlos se ha convertido en una auténtica misión que acarrea grandes riesgos para quien se atreva a efectuarla. Una de las razones principales es la falta de luz pública que facilita el accionar de los delincuentes y distribuidores de droga, que aprovechan la oscuridad para camuflarse entre los callejones del conjunto con el fin de planear o ejecutar sin miedo alguno, atracos a los residentes que llegan de trabajar y estudiar, o los que salen en horas de la madrugada para dirigirse a sus puntos de destino.

La división entre vecinos es notoria al momento de indagar las causas por las cuales creen que se originaron estos cortes de luz, algunos se van lanza en ristre contra la administración del conjunto, ya que aseguran que esta es una maniobra disuasoria que tiene objetivos no muy claros que facilitarían un desfalco al interior de la urbanización. Otros por el contrario manifiestan que la labor de la administración es rescatable debido a la ausencia de recursos económicos que impiden el pago de las obligaciones contractuales.

“Están exponiendo a más de 5.000 personas a toda clase de vejámenes e inconvenientes de seguridad porque Codensa es la única empresa que se ha dejado creer que esto es un conjunto cerrado cuando ya hay una resolución de la alcaldía muy clara que dice que se tiene que abrir la puerta porque se tomaron fue una vía pública. Codensa le puso medidores a los postes de alumbrado, nosotros pagamos nuestro alumbrado público en nuestro recibo domiciliario y los señores de la administración y de Codensa nos dejaron por las noches a merced del hampa”, señaló Julio Ayala, residente de San Carlos.

“Pregúntele a cualquier vecino, aquí atracan, hay fumadores de bazuco, fumadores de marihuana, se meten a los apartamentos y se roban cosas. La policía ahora puede entrar porque antes tenía que pedirle permiso a la administración. Aunque últimamente han estado viniendo pero no con la regularidad que uno quisiera”, dijo otro habitante del sector.

Responde la administración de San Carlos

Sandra Sánchez, administradora del conjunto, respondió las denuncias que hacen algunas personas en torno a este tema. Aseguró que el corte de luz obedece al incumplimiento del pago de las facturas de servicio que desde la administración se deben cancelar a la empresa de energía para que provea de luz a las áreas comunes. Este incumplimiento ha derivado en la suspensión total del servicio sin que hasta el momento haya una solución a la vista, dado que según Sánchez, el pronto pago de esta factura depende de reunir todo el dinero que se le debe a la empresa prestadora del servicio.

“Hemos insistido pero hasta el mes de enero el conjunto se pudo sostener, llevamos cinco meses en una crisis financiera bastante fuerte a raíz de que uno de los políticos del conjunto le dio por hacer una propuesta de regalar la cartera, entonces la gente está esperando que le donen una cartera que asciende casi a los 900 millones de pesos, eso es verdaderamente una locura”, indicó la administradora.

Además dijo que de 1400 unidades habitacionales, en sólo 200 se paga cumplidamente la cuota mensual de administración, por lo que son estas personas las que han estado sosteniendo económicamente el conjunto. Sin embargo, la situación ya ha cansado a varias de ellas y por lo tanto no se ha podido saldar la deuda referente al alumbrado público, además señaló algunas medidas adicionales que se tomarán en vista de la falta de recursos y el poco cumplimiento de los vecinos para pagar la administración.

“Levantaremos la vigilancia porque no tenemos cómo pagar y nadie trabaja gratis, el servicio de aseo se va a suspender también, pero la comunidad es la que tiene la última palabra, es decir, si ellos quieren seguridad, servicios y un conjunto bonito que funcione, deben pagar administración, Esta urbanización vale la pena rescatarla por nuestros hijos, por nuestras familias y porque para la gran mayoría es el único patrimonio que tiene”, concluyó la administradora.