Como si la ciudad no tuviera con los vendedores ambulantes y la falta de civismo de algunos comerciantes formales, quienes a través de los años se han venido adueñando de cada centímetro de espacio público que hay en Soacha, ahora se suma la proliferación de talleres de mecánica en las aceras, andenes y en las mismas vías públicas.


Es normal ver en varios sectores de la ciudad las calles invadidas por toda clase de talleres de mecánica, sin que autoridad alguna actúe y se preocupe por recuperar lo que es de todos.

Un ejemplo concreto de esta situación es el barrio San Juan de la comuna seis. Poco a poco ha venido aumentando la presencia de talleres de mecánica que funcionan a cualquier hora del día, convirtiéndose en un dolor de cabeza para la comunidad. Precisamente sus habitantes consideran que el daño que se le hace a la estética del sector perjudica notablemente la percepción de seguridad que ellos tienen de este sector residencial.

“Desafortunadamente vemos que los dueños de estos talleres no tienen el cuidado necesario para con las calles de nuestro barrio, botan grasa o aceite cuando hacen las reparaciones de los vehículos y dejan así, ocasionando un mal aspecto y dañando la imagen del sector, lo cual nos afecta porque hasta se pueden desvalorizar los predios en los que vivimos”, indicó Javier Ocampo, habitante de San Juan.

“No sabemos qué hacer ya, aunque respetamos el derecho al trabajo, lo que nos gustaría es que fueran más ordenados y colocaran algo debajo de los carros para que no ensucien las calles y no se apropien del espacio público, a veces venimos pasando y nos tenemos que bajar del andén por esa entradera y sacadera de carros en donde tienen sus negocios”, dijo Irene Madrigal, una de las vecinas inconformes.

Sin embargo hay personas que son comprensibles frente al trabajo que los mecánicos desarrollan en el barrio. La falta de empleo para personas de mayor edad hace que quienes ya se han dedicado a algún oficio o profesión, lo sigan ejerciendo de manera continua, y en este caso las personas que trabajan en estos lugares, en su mayoría ya llevan bastante tiempo laborando en la misma actividad:

“Pues en vista de la escasez de oportunidades, yo no me opongo a que ellos trabajen aquí en el barrio, todo es cuestión de organización, porque sí es cierto que dejan la calle sucia, hay es que exigirles que la limpien y que hagan algo beneficiosos por la comunidad también, pero lo que haría falta es alguien que les enseñe acerca de las leyes existentes para la regulación de estos sitios, sobre todo en espacios residenciales”, manifestó el señor Rodolfo Arias, residente de la zona.

Hay que recordar que para este tipo de negocios, el POT (Plan de Ordenamiento Territorial) establece una serie de requisitos que se deben cumplir por parte de quienes poseen un negocio que cause alguna afectación a la comunidad:

1) Cumplir con todas las normas referentes al uso del suelo, intensidad auditiva, horario. ubicación y destinación expedida por la autoridad competente del respectivo municipio. Las personas interesadas podrán solicitar la expedición del concepto de las mismas a la entidad de planeación o quien haga sus veces en la jurisdicción municipal o distrital respectiva.

2) Cumplir con las condiciones sanitarias descritas por la Ley 9a de 1979 y demás normas vigentes sobre la materia.

3) Para aquellos establecimientos donde se ejecuten públicamente obras musicales causante de pago por derechos de autor, se les exigirá los comprobantes de pago expedidos por la autoridad legalmente reconocida, de acuerdo con lo dispuesto por la Ley 23 de 1982 y demás normas complementarias.

4) Tener matrícula mercantil vigente de la Cámara de Comercio de la respectiva jurisdicción.

En caso de no cumplir alguno de estos requisitos, las personas interesadas se pueden comunicar en la respectiva oficina de planeación, o quien haga sus veces de la entidad territorial correspondiente.

No obstante, de nada sirven las normas y lo que establezca el POT, si las autoridades municipales como la Secretaría de Gobierno y la Policía no actúan en conjunto para evitar que el poco espacio público que hay en Soacha se siga invadiendo.