El Distrito cerró 126 comedores comunitarios en plena pandemia y muchas familias no tienen qué comer, por eso sacaron de nuevo los trapos rojos.

Lo que dice la Secretaría de Integración Social de Bogotá es que entregó mercados para 12 días, pero las familias señalan que es un paliativo ante semejante crisis por las cuarentenas.

Lo delicado del caso para cientos de familias pobres es que se cerraron 126 comedores comunitarios donde comían niños que viven en la pobreza extrema, y a cambio, la Secretaría de Integración Social les entregó bolsas con alimentos crudos que deben alcanzar para 12 días, pero las personas dicen que no es suficiente.

Este mercado no trae nutrientes como verdura, fruta y las carnes, prácticamente un mercado que a nosotros no nos conviene”, manifestó Jaime Alejandro Huertas, líder comunitario de la localidad de Santa Fe.

Otro ejemplo es el de Daniel García de 80 años y su esposa de 82, que permanece en silla de ruedas; dicen que poco les ha servido lo suministrado por el Distrito. Aseguran que lo poquito que han podido comer es lo que reciben de algunos vecinos y dueños de tiendas que les colaboran.

Y como ellos, cientos de personas dejaron de recibir su comida caliente en comedores comunitarios y ahora no tienen qué comer, por eso muchos volvieron a poner los trapos rojos en las puertas y ventanas de sus casas, en señal de auxilio.

En total fueron 126 comedores comunitarios que el Distrito cerró y que no volverán a abrir mientras dure la pandemia.

Lo que aseguró la secretaria de Integración Social de Bogotá, Xinia Navarro, es que en reemplazo de los comedores comunitarios se instalarán 18 cocinas populares operadas directamente por el Distrito.