Este 5 de marzo se llevará a cabo el Premio Cafam a la Mujer, distinción nacional que destaca las obras sociales de mujeres colombianas que trabajan por las poblaciones vulnerables. 22 mujeres compiten por el galardón en la versión número 27 del evento.


Rita Duarte Sastoque es la candidata por Cundinamarca, a ella le gusta llevar una vida simple, cotidiana, al lado de su pequeña familia, de algunos amigos y de sus compañeras de pintura, un tema por el cual siente una profunda inclinación desde que era muy pequeña y que la llevó a tomar clases con el maestro Guillermo Acevedo Navas en la Institución Tanagra. También le gusta la comida tradicional, la música bailable y toda la música colombiana, lee libros de cocina y de pintura, ve poca televisión y puede pasar mucho tiempo en silencio dedicada a estas actividades.

Rita nació y creció en Chía y por eso no es de extrañar que haya conocido a su esposo, el doctor Eduardo García Jácome (q.e.p.d.), en un grupo de oración allí, en 1973. Al año siguiente, Rita le propuso que realizaran obras sociales con los adultos mayores de este municipio y, al llegar la navidad, reunieron a un pequeño grupo de amigos para llevar el almuerzo, algunos regalos y música a un albergue de ancianos en ese municipio. Como resultado de esta primera jornada, esa noche se reunieron en casa de uno de los anfitriones y decidieron crear una fundación orientada a mejorar las condiciones de vida de los ancianos desprotegidos. Para buscar apoyo, entraron en contacto con diversas entidades estatales y privadas, nacionales y extranjeras, y encontraron una estimulante respuesta por parte de Catholic Relief Service, de Estados Unidos, y de Caritas International, de Holanda. Así nació Prolongación de la Vida, Provida, una organización que busca salvar de la tristeza y de la depresión a los adultos mayores brindándoles alimento, atención médica y, por sobre todo, compañía, a través de actividades que alegran sus días. Como director, fue nombrado Eduardo García Jácome y el voluntariado quedó en cabeza de Rita Duarte, quien entonces era voluntaria en el hospital San Juan de Dios.

Desde pequeña, los padres de Rita la llevaban, junto con su hermano Pedro Vicente, a visitar a los adultos mayores de Chía, a quienes les llevaban mercados y ayudas para suplir sus diversas necesidades. Incluso, su padre donó el predio donde se construyó el Ancianato San Rafael y de ese ejemplo surgió su amor, su respeto y su dedicación por las personas mayores. El hecho de saber que, al crear a Provida, le devolvió las ganas de vivir a muchas personas es su principal aliciente. Lo que comenzó como un pequeño albergue en Chía fue creciendo lento y seguro hasta convertirse en una organización con sedes en Chía, Bogotá, Pasto y Pereira. Debido a la falta de recursos económicos y luego de operar durante más de diez años en estas dos últimas ciudades, Provida debió cerrar sus puertas y reubicar a sus 150 beneficiarios en otras instituciones de la zona. En la actualidad, Provida tiene sedes en Ecuador, Perú y Bolivia.