En medio del ritmo actual, la idea de ser preciso y concreto les gusta a todos, incluso, a los grandes centros educativos.


Por eso, la Escuela de Negocios de Columbia, en Estados Unidos, cambió su tradicional ensayo de admisión por uno que tiene similitudes con un simple tweet: los aspirantes a una maestría en administración de negocios (MBA, por su sigla en inglés) deben responder a una pregunta, “¿Cuál es su meta profesional después del MBA?”, en 200 caracteres o menos.

Al parecer, lo que desean las universidades en Estados Unidos no es únicamente acelerar los procesos de admisión, sino también incentivar la creatividad de los que se postulan, y por eso el uso de herramientas como Twitter y presentaciones en PowerPoint y otros modelos no tradicionales obliga a todo aquel que quiera ingresar a hacer un esfuerzo adicional y romper esquemas mentales.

La idea surge pensando en buscar honestidad en los candidatos, pues muchos de los tradicionales ensayos de admisión son preparados minuciosamente con ayuda de un consultor para MBA.

Este no es el primer caso en el que una universidad busca que sus postulantes sean concretos en el proceso de admisión. La Escuela de Administración Henry B. Tippie, de la Universidad de Iowa, entregó una beca por más de 37.000 dólares al estudiante que respondiera en un tweet a esta pregunta: “¿Qué lo hace un excepcional candidato del MBA de Tippie y un futuro estudiante?”.

El ganador respondió con un haiku, un tipo de poema japonés breve: “De mentalidad global / innovador y altamente motivado / Tippie puede afilar” (“Globally minded / Innovative and driven / Tippie can sharpen”). Lo que sorprendió al consejo de admisión fue la utilización de una técnica antigua en un contexto actual.

La Escuela de Negocios de la Universidad de Chicago fue una de las primeras en implementar cambios. Desde 2007 modificó su ensayo de admisión y ahora los futuros estudiantes deben responder a la pregunta: “¿Qué debemos saber sobre usted?” en una presentación que no tenga más de cuatro diapositivas.

Kurt Ahim, decano asociado de reclutamiento de estudiantes de la escuela, dijo para The Wall Street Journal que el objetivo de la presentación es medir la creatividad de los estudiantes y llevarlos lejos de su zona de confort, para poder así descubrir los mejores candidatos, los que son lo más completos posibles.

La utilización de herramientas y redes sociales para procesos de admisión no se ha impuesto, pero está en un período de prueba. Otros ejemplos son los de Stanford y Berkeley, que ya usan Facebook en sus salones de clase y han creado aplicaciones para esta red social con el fin de mejorar la comunicación e involucrar más a los estudiantes. Del éxito de estas universidades dependerá la popularización y la llegada de estas a otras partes del mundo, como Latinoamérica, en donde no hay reportes de experiencias similares.

Pero más allá de que estas prácticas se vuelvan populares, surge la inquietud de si realmente es posible determinar por medio de ellas que quien se postula a una universidad es un excelente candidato y tiene todas las aptitudes requeridas. Se sabe que las redes sociales también han generado problemas de comunicación y malentendidos. Un ejemplo es la brevedad de Twitter y cómo pueden existir ideas en las que 140 caracteres no es suficiente.

Fuente: Enter.co