En una de esas noches de insomnio, que todos tenemos alguna vez en nuestra vida, en plenas vacaciones de verano, muy cerca de la mar, nos dedicamos, para pasar el tiempo, a escuchar la radio. En un momento determinado, el locutor de la emisora de nuestra preferencia dijo algo que no es nuevo, pero que en la casi soledad de la noche, sonaba muy bien: “Hoy es el primer día del resto de mi vida.”


Lo dijo, creemos, para que se meditase sobre lo que significa y a continuación colocó una magnífica melodía de esas que llegan directamente al alma. Y como somos muy obedientes nos pusimos a meditar. La verdad es que es todo un mensaje de optimismo. Mirar el pasado, realmente, no vale para nada. Si acaso, para enmendar errores del presente y del futuro, con base en la experiencia que los hechos ocurridos nos proporcionan.

Pero lo realmente hermoso, es creer que la vida empieza en ese mismo instante, en ese día que marca el comienzo del resto de nuestra existencia. Es como creer que tenemos toda una vida para realizar nuestros sueños, para corregir aquello que siempre hemos anhelado, para ser como realmente nos gustaría haber sido en esa otra vida anterior, que hemos recorrido hasta el momento de pensar en el punto de arranque que se nos proponía. Vida que muchas ocasiones hemos dilapidado.

Ha sido un mensaje optimista que llenó de frescura la noche, después de que de mi tierra soachuna solo se sabe de amenazas, invasiones, atracos, drogas, robos, muertes y mal gobierno. Y esperando, en el punto de arranque que nos proponía el mensaje del locutor de la emisora que escuchábamos, nos vino a la mente lo que siempre queríamos que fuera la tierra que nos vio nacer. Una ciudad moderna, hermosa llena de Escuelas, Colegios y Universidades, y sin la inseguridad que, desde años ha, padecen sus residentes. Pero también, con funcionarios idóneos para el cargo que se les asigna. Con trabajo para todos, pero, fundamentalmente, cultos como ocurre en el más humilde pueblo de este hermoso país donde nos encontramos.

Pero ¡oh ilusión! Estábamos ya, tal vez, un poco dormidos, y nos dijimos para nuestros adentros: ¿Para quién estamos pensando todo esto? Estamos en Europa y nuestra querida Tierra en lo que, despiadada e irrespetuosamente denominan “El Tercer mundo” y sus funcionarios lo gobiernan con ese malsano criterio. Y, en la mayoría de los casos, para nombrarlos no se les indaga sobre dónde estudió, qué profesión tiene, sino a qué grupo político pertenece y cuantos votos consiguió en las últimas elecciones. Y así, entonces, no puede haber progreso ni cultura alguna, pues los cargos pertenecerán a la productora de las mejores empanadas y siempre estarán en cabeza de la María de los Ángeles de turno, bien conocida por los soachunos de pura cepa. Y así, lo único que ese funcionario hará cada 15 días, será firmar el cheque y mandarlo a consignar inmediatamente, porque hay que conseguir el canje a la velocidad del rayo. La única reflexión que nos hicimos a las cuatro de la mañana, fue que perdimos la noche, y que mi pueblo seguirá lo mismo y sus problemas y la cultura a la altura de los pies.

Tal vez lo único que saqué claro en esa noche de insomnio, fue el descubrir el origen de lo que en Soacha se denomina el “Arriolismo”, tal como en España y quién ha sido su fundador y que en mi tierra lo descubrió Enrique Prieto o “Arriola” como todos lo conocen. He aquí la columna don Manuel Jaba del 1 de agosto último en El Pais de Madrid:

“Hay un estatus muy prestigioso en política y es el del rumbo o la dirección, da igual. Durante toda la historia, cuando se ha tratado de hundir el país se ha hecho con todos remando a una y con la confianza que se conseguirá y hasta en eso se ha fracasado. El arriolismo consiste en que el español vote siendo más consciente de los efectos del contrario que de las virtudes del votado. Para eso más que un Gobierno necesita una oposición y dentro de ella una gran idea que proclame la nueva realidad, aunque sea una redada de vacas.”

Es la oportunidad, mi apreciado Enrique, que tome las “armas” y arranque su campaña al Concejo o la Alcaldía precisamente esgrimiendo el “Arriolismo” que usted mejor que nadie conoce por lo que sería de un éxito total.

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