Robos, enfrentamientos, consumo de drogas y otros flagelos derivados de la presencia de los delincuentes, son las problemáticas que afrontan los residentes de este barrio de la comuna uno, quienes además de sufrir el abandono estatal, ahora se ven reducidos por una minoría de desadaptados que se esconden en la oscuridad para cometer sus ilícitos.


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Villa Luz es uno de los tantos barrios ubicados en la periferia urbana de Soacha, que por esas circunstancias de la vida fue fundado por desarraigados que llegaron al Municipio buscando un nuevo hogar o huyendo de la violencia y el fantasma de la desigualdad social. Como todo barrio ilegal, esta comunidad aún desconoce lo que es gozar de la óptima prestación de los Servicios Públicos, pues desde su creación el 28 de junio del 2005, en el lugar que anteriormente era conocido como ‘El Escondite de José’, estas personas desconocen lo que es el Alumbrado Público, el Alcantarillado, el Teléfono y otros beneficios que en pleno año 2011 aún están lejos de ser una realidad.

De todo lo anterior, el principal problema que actualmente se presenta en Villa Luz está relacionado con la oscuridad que noche a noche se vive en el lugar como resultado de la ausencia de la Luz Pública. Son cerca de 32 manzanas, 1070 predios y 3000 habitantes que aún permanecen ‘a oscuras’ y que claman por la atención urgente de parte de los entes gubernamentales:

“Aquí la oscuridad es tremenda y se presta para que atraquen todas las noches, el barrio se ha convertido en la guarida de los drogadictos que aprovechan esto para refugiarse acá y cometer sus actos. En un principio recurrimos a la Superintendencia de Servicios Públicos para buscar obtener la prestación del servicio, pero allá nos dijeron que el Alumbrado Público no es un Servicio Domiciliario y que por lo tanto la encargada de su prestación es la Administración Municipal. Con ese argumento hemos acudido varias veces a Servicios Públicos, sin embargo afirmaron que no es posible instalar el servicio porque nuestro barrio es ilegal y subnormal”, explicó Luz Aydé Herrera, Presidenta de la JAC de Villa Luz.

Herrera agregó que cada día hacia las 5pm, los sujetos arriban al barrio para buscar sus ‘guaridas’, consumir vicio y esperar para atacar a cualquier desprevenido que deambule en la zona. “En el momento en que están con su dosis encima, estos tipos no respetan nada, tanto así que incluso atracan a los niños pequeños que de pronto salen a hacer algún mandado. Por la noche estos personajes andan ya armados con machete y cuchillos grandes, agreden a la primera persona que aparece y la situación está tan difícil que cada noche se presentan entre seis y siete atracos”, señaló la Presidenta.

Lo más agudo de la problemática son las perturbaciones que los delincuentes hacen en las viviendas cuando intentan ingresar a estas usando la fuerza sin importar que estén habitadas, accediendo por las ventanas o los tejados. A pesar del apoyo de la Policía y del mismo Ejército y que estos han colaborado con el cerramiento de algunas casas para evitar que los delincuentes ingresen, no se ha logrado reducir el impacto de los individuos, entre otras cosas porque no hay suficiente pie de fuerza que permita a los uniformados estar constantemente apoyando a la comunidad, teniendo en cuenta además que los mencionados individuos se escapen tan pronto perciben la presencia de la Fuerza Pública.

Vale la pena resaltar que de acuerdo a lo informado por los vecinos, los delincuentes empezaron a llegar al lugar desde que se construyó la cuarta etapa de Paseo Real, donde (según manifiestan) compran el vicio para después consumir en Villa Luz. En ese sentido vale la pena mencionar que de acuerdo a lo indicado por los mismos habitantes, hasta el momento no se ha identificado a ningún muchacho perteneciente al barrio.

“Desde hace unos tres meses para acá hay una inseguridad terrible, muchos muchachos, jóvenes y mujeres están fumando Bazuco y Marihuana, han conformado ollas inclusive, pero la comunidad por miedo a las represalias ha decidido callar. Es fácil que en la noche uno vaya caminando, se encuentre a alguno de esos individuos y sea atacado. Hace casi 15 días hubo dos atracos en un mismo día y a pesar de que el Ejército y la Policía nos acompañaron un tiempo logrando mitigar la situación un poco, hemos vuelto a lo mismo, estamos como en una isla en la que uno no se puede mover de un lado a otro”, expresó Stella Olaya.

“La noche del pasado miércoles fue la tercera vez que intentaron meterse a mi casa, la vez anterior logré evitar que se metieran porque los sorprendí y ellos se lanzaron por la misma ventana por la cual pretendían acceder a la vivienda. Es como si me estuvieran siguiendo o algo así, porque he notado que una vez al mes se presentan los mismos intentos de asalto en la casa. La situación se ha puesto tan grave que incluso nos hemos visto obligados a autodefendernos para evitar que seamos víctimas de estos tipos”, agregó Consuelo Leguízamo.

Cansados de la inseguridad, la oscuridad, los asaltos y la presencia de los delincuentes de otros sectores de la comuna uno, los vecinos de Villa Luz decidieron tomar medidas, fue por eso que con la ayuda de uno de los habitantes del barrio que donó 10 luminarias, esta comunidad logró ver algo de luz en las noches por primera vez. De estas hasta el momento han sido instaladas cuatro, en igual número de puntos estratégicos, pero de antemano se sabe que esto es sólo una solución temporal, pues las bombillas son insuficientes para evitar que el problema siga creciendo:

“Cansados de la inseguridad y la oscuridad, optamos por instalar estas lámparas, pues no nos podemos olvidar que Codensa no está cobrando un servicio que no tenemos y por eso nos vimos obligados a actuar por cuenta propia. Lo anterior fue puesto en conocimiento de la Personería y la Secretaría de Gobierno, pero no hemos podido continuar la labor dado que esta empresa ha amenazado con impedir que sigamos iluminando nuestro barrio, lo cual nos parece injusto porque ellos no nos ayudan, pero tampoco dejan que nos valgamos por nosotros mismos”, concluyó la Presidenta de la JAC.