El Movimiento Ambientalista Colombiano trabaja con 1.000 familias campesinas del municipio para que hagan una disposición adecuada de estos residuos y así poder elaborar detergentes biodegradables. Un litro de aceite de cocina puede contaminar hasta 1.000 litros de agua.

El declive del alma de la sabana, como lo llaman los pobladores más antiguos, inicia en el casco urbano de Villapinzón, donde sus más de 19.000 habitantes le cambian su aspecto inmaculado con aguas residuales, basuras y residuos químicos de las curtiembres. El municipio no cuenta con una planta de tratamiento propia, por lo cual los vertimientos urbanos son inyectados directamente al afluente. Uno de los aportes tóxicos que más lo hacen convulsionar son los aceites de cocina, residuo que es arrojado en los sifones de las viviendas cuando ya no puede ser reutilizado. Un solo litro de aceite de cocina puede contaminar hasta 1.000 litros de agua, un impacto silencioso que también afecta la salud de la población.

Ante este panorama, el Movimiento Ambientalista Colombiano creó un programa de recuperación de aceite de cocina en Villapinzón, que tiene como propósito que los campesinos del municipio aprendan a hacer una adecuada disposición del residuo y así disminuir la carga contaminante que recibe el río Bogotá en sus primeros kilómetros de recorrido.

“La idea surge cuando la empresa BioD nos contacta para hacernos una donación de seis toneladas de aceite de cocina, una ayuda humanitaria que quisimos aprovechar para crear un programa con enfoque pedagógico relacionado con la sostenibilidad, que está basado en explicarle a la población cuál es la manera correcta para disponer el residuo y las consecuencias que conlleva no hacerlo de manera apropiada”, dijo Camilo Prieto, director de la organización ambiental.

Villapinzón, por ser el municipio que tiene el primer contacto con el río Bogotá y por carecer de una Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR), fue seleccionado por el Movimiento Ambientalista Colombiano para realizar las donaciones de las seis toneladas de aceite de cocina.

“Seleccionamos 1.000 familias campesinas de Villapinzón con una alta condición de vulnerabilidad, personas que firman un compromiso con nosotros para llevar a cabo un tipo de trueque: recibir aceite de cocina nuevo a cambio de entregarlo cuando sea utilizado”, indica Prieto.

Las seis toneladas de aceite donadas, equivalentes a 6.000 metros cúbicos, serán repartidas en tres jornadas. Cada familia recibirá dos frascos de un litro en estos encuentros. “Cuando nos devuelvan el aceite de cocina utilizado en recipientes, les haremos la entrega de otros dos tarros”, dijo el experto. Todo el aceite recuperado será enviado a la planta de tratamiento de la empresa empresa BioD para elaborar jabones biodegradables, que también les serán donados a los campesinos de Villapinzón. Para Prieto, este ejercicio involucra pedagogía, solidaridad y confianza en los ciudadanos que se comprometen voluntariamente.

“Nadie los está obligando a participar en este programa, que a su vez genera una economía circular en el territorio. La estrategia cuenta con el apoyo de la Alcaldía de Villapinzón, que se encarga de identificar a la población que esté en el Sisbén tipo uno, y del nuevo guardabosque del páramo de Guacheneque, quien será el encargado de incentivar a las familias para que participen”.

A la fecha, el Movimiento Ambientalista Colombiano ha realizado dos jornadas de entrega de aceite de cocina con las 1.000 familias campesinas de Villapinzón, encuentros que tienen a la pedagogía como principal protagonista.

Luego de recibir los dos litros de aceite, los campesinos se comprometieron a realizar actividades sencillas en sus viviendas. “El primer paso es colar el aceite que ya fue utilizado para fritar y envasarlo en otros recipientes plásticos del día a día. Cuando llenan los frascos los llevan a la Alcaldía, donde nosotros los recogemos y transportamos a la planta de la empresa en Facatativá para iniciar el reproceso y elaborar detergentes biodegradables”.

En las jornadas de entrega y sensibilización, los campesinos quedaron sorprendidos al conocer que el aceite de cocina puede reutilizarse y hacer nuevos productos. “Eso pasa en todo el país. Aunque hay sitios a donde los ciudadanos pueden llevar estos residuos, no se ha hecho una gran pedagogía para realizar la disposición final adecuada. Pocos saben que el aceite que se puede recuperar es el de las frituras”, indicó el director de la organización.

Fuente: Semana sostenible