El costo de la obra ha aumentado en cerca de 25.000 millones de pesos y según la Veeduría del municipio ya hay infraestructura dañada que debe ser reparada.


Ocho años ha tardado la construcción y entrega final del hospital de Zipaquirá, una moderna institución de tercer y cuarto nivel que permitiría mermar la crisis de atención en salud que se vive en la sabana de Cundinamarca.

En 2010, el costo de la obra era calculado en 35.000 millones de pesos, de los cuales se contaba con 20.000, sin embargo, actualmente la construcción ha costado cerca de 60.000 millones y sigue sin abrirse al público.

La estructura ocupa 15.000 metros cuadrados de un terreno total de 35.000, que hoy está cerrado y donde se observan estructuras de construcción que incluso parecen deterioradas.

Víctor Manuel Vélez, secretario de Salud y alcalde encargado de Zipaquirá, asegura que la Institución estará terminada y entregada en 2018, y que son siete pisos cuya terminación ya está avanzada pero no se puede apreciar desde el exterior.

Por su parte Alex Salgado, concejal de Zipaquirá, asegura que los pocos recursos que hay no se están invirtiendo de la forma que debería, pero sí se está depreciando el hospital.

Sandro Garzón, presidente de la veeduría municipal, dice que en seis de los ascensores nuevos ya se averiaron las bombas eyectoras, por lo que tendrá que invertirse para repararlos.

Nancy Valbuena, gerente del Instituto de Infraestructura y Concesiones de Cundinamarca, aseguró que esta obra no es un ‘elefante blanco’ y que los ascensores no se encuentran dañados, sino en mantenimiento.

Tres inauguraciones y los cambios de normas de calidad para la estructura que implican ampliar las puertas y hacer una mayor inversión, entre otras, siembran dudas en la población, que sigue esperando que la institución abra y pueda atender una cifra cercana al millón de usuarios en promedio al año.

Fuente: Noticiasrcn.com