Totalmente orgánica es la primera cosecha de lechuga y brócoli que 25 habitantes de la vereda Bosatama de Soacha cosecharon como producto del programa de Agricultura Urbana que el municipio desarrolla con apoyo del Sena.


Hace tres meses 25 personas, casi toda mujeres, comenzaron a recibir capacitación sobre proyectos productivos agropecuarios orgánicos con el fin de crear una gran empresa que sea autosostenible y eficiente, y que además ofrezca productos limpios y confiables para el consumo humano.

El proyecto se enmarca dentro del programa de “Agricultura Urbana” que tiene su base en el mismo Plan de Desarrollo y que nació como fuente de apoyo a la población de origen campesino que llega a la ciudad. Se implementó a partir de 2008 en las comunas cuatro y seis, pero se ha venido extendiendo a otras zonas, incluyendo el sector rural.

Consuelo Pérez, directora de Gestión Ambiental del municipio, destacó las bondades del programa que se maneja con presupuesto del área de asistencia técnica agropecuaria y que hoy beneficia a familias de la Veredita, San Bernardino, Ciudadela Sucre, Centro y del sector rural. “En estos lugares tenemos proyectos productivos limpios básicamente de brócoli, apio, cilantro y lechuga, pero ahora hay que pensar en la comercialización, en la difusión para que la gente consuma alimentos orgánicos, totalmente limpios”.

Pero para el caso específico de Bosatama, el proyecto municipal de Agricultura Urbana se articuló con el de “Jóvenes rurales emprendedores” del Sena, entidad que entró a apoyar en capacitación y asesoría para el montaje de una pequeña granja integral que hoy ya muestra sus primeros frutos.

Fabio Moreno, docente del Centro Industrial y Desarrollo Empresarial del Sena Soacha, es uno de los encargados de capacitar al grupo de 25 personas que desde hace tres meses asisten a la vereda Bosatama. “Aunque en el municipio el programa es nuevo, la idea es apoyar al sector rural y vulnerable para que estas familias sean independientes y lideren proyectos productivos autosostenibles, a través de nuevas alternativas de desarrollo”.

El docente afirmó que en Soacha y Sibaté se ha venido trabajando conjuntamente con el municipio y dijo que una de las bondades del programa “Jóvenes rurales emprendedores” es la capacitación teorico-práctica. “El resultado final debe ser la creación de unas unidades productivas que vienen de la mano de un proyecto autosostenible; aquí en Bosatama hemos hecho un trabajo práctico y hoy vemos parte de ese resultado con el cultivo de lechuga y brócoli, son totalmente limpios, sin químicos y donde hemos utilizado productos de la región para controlar las plagas y enfermedades”.

La capacitación para las 25 personas tiene una duración de 350 horas; comenzó hace tres meses y se proyecta hasta octubre, pero con el valor agregado que estos campesinos seguirán contando con el apoyo del municipio y del Sena para que las unidades productivas queden totalmente montadas y sean autosostenibles. Para ello los participantes reciben asesoría en creación y manejo de empresas con el fin de que lideren procesos y eliminen a los intermediarios.

Cristian Alejandro Pérez, funcionario del municipio, también contribuye con la capacitación y dijo que aunque no fue fácil romper con la tradición de los habitantes de la región, encontró en las familias de Bosatama un gusto por apostarle a lo ecológico, a lo orgánico. “Aquí llegamos con prácticas limpias y eso impactó; comenzamos desde los semilleros, cómo plantar y por su puesto el respectivo seguimiento. Dentro del proceso se ha aprendido a controlar enfermedades, el mismo abonado y a preparar productos naturales para atacar plagas”.

Pero en Bosatama estas 25 familias le apuestan a consolidar una gran empresa autosostenible y que ofrezca productos limpios. Ayer mismo se comenzó a cosechar parte de la lechuga orgánica, y paralelamente están en marcha proyectos pecuarios como el de gallinas ponedoras, conejos, pollos de engorde y se están preparando los terrenos para cultivar hongo Orellana y expandir los cultivos para ofrecer cantidad y calidad.

Wilson Medina, uno de los participantes en la capacitación, dijo que se trata de un proyecto ambicioso, limpio y totalmente confiable. Explicó lo que se ha venido implementando, teniendo en cuenta que tanto los cultivos como el manejo pecuario se basa en lo orgánico.

Gallina Feliz. Son gallinas ponedoras que se ubican en una jaula, y que a través de una puerta, diariamente encuentran un minipotrero con especies nativas de la región como carretón, trébol y kikuyo. Su alimentación es totalmente natural y dará como resultado huevos puros y ecológicos.

Conejos. Hay 16 conejos doble propósito en jaulas construidas por los participantes del proyecto, con materiales que han conseguido a través de gestión y por medio de un fondo que los mismos integrantes crearon.

Pollos de engorde. Se inició con 30 pollitos de un día de nacidos, los cuales se alimentan con productos naturales de la región.

Hortalizas. Es el proyecto más avanzado dentro del programa, ya que ayer mismo se cosecharon parte de las lechugas. La idea es avanzar y ofrecer hortalizas limpias, inicialmente a las familias del municipio y posteriormente a los mercados nacionales e internacionales.

Finalmente Marta Lucía Jiménez, campesina de la región, se mostró complacida por el programa y destacó que el proyecto alimentará sanamente a las familias que se atrevan a comprar y consumir los productos. “Queremos crecer como familia, como comunidad y formar una gran empresa que sea autosostenible”, concluyó.

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