De acuerdo con el registro que lleva la Fundación Ideas para la Paz, en lo corrido del presente año se han registrado en todo el país diez masacres que dejan hasta el momento 36 víctimas mortales. Por regiones, las más afectadas siguen siendo Antioquia, Cauca y Nariño.

A juicio del analista Jaime Fajardo Landaeta, quien fue Consejero de Seguridad de Antioquia, “esta situación estaba prevista que sucediera, y así se les había advertido al Gobierno nacional y a los gobiernos locales: que vendría una ofensiva seria después de la desmovilización de la guerrilla de las Farc”.

El experto sostiene que, básicamente, esta ofensiva se debe a la disputa por el control territorial en esas regiones donde se ha incrementado el narcotráfico, la presencia de bandas criminales y otras economías ilícitas.

“A estas regiones llegaron primero esos grupos ilegales antes que el Estado, de ahí los desplazamientos, el despojo de tierras, las masacres para crear terror entre la población. Estas son nuevas expresiones del narcoparamilitarismo”, sostiene Fajardo Landaeta.

Este martes ha sido hasta el momento la jornada más violenta que ha vivido el país en lo corrido del presente año, pues las autoridades confirmaron la muerte de 14 personas en varios hechos aislados.

El primer caso se registró en zona rural de Tarazá, Antioquia, donde hombres fuertemente armados, vistiendo prendas de color negro, llegaron hasta una mina de oro ubicada en la vereda Tamaco, zona rural de ese municipio. Sin mediar palabra dispararon contra Óscar Moreno, administrador de la mina, y los obreros Jhonny Soto y Damián Maceo.

El alcalde Ferney Álvarez confirmó que las víctimas estaban en la finca donde está ubicada La Mina, y que habían sido objeto de extorsiones, mientras que el gobernador Aníbal Gaviria agregó que esta nueva masacre la habrían cometido el grupo armado ilegal ‘Los Caparros’.

Con este triple homicidio se elevó a cinco el número de asesinatos en los dos últimos días en Tarazá, pues en el casco urbano de esa población y en la vereda La Primavera murieron de forma violenta otras dos personas, entre ellas Remberto Arrieta, de 59 años, líder social del programa de sustitución de cultivos.