Capturan a hombre señalado de robar dinero de los diezmos en parroquia del centro de Bogotá

En una parroquia del centro de Bogotá se vivió un hecho inesperado que alteró la tranquilidad de la comunidad religiosa y obligó a la intervención de las autoridades.

En la tradición católica, el diezmo se entiende como una ofrenda voluntaria que los feligreses entregan en cada celebración religiosa. Aunque en la antigüedad se trataba de un mandato estricto dar la décima parte de los ingresos para sostener la obra de Dios, hoy se conserva como un acto de fe y solidaridad. Es un gesto simbólico pero poderoso: con esos aportes se financia el mantenimiento de los templos, se cubren gastos básicos de funcionamiento y, en muchos casos, se respaldan programas de ayuda social dirigidos a poblaciones vulnerables. Por esa razón, el dinero depositado en sobres o alcancías no solo tiene un valor económico, sino espiritual y comunitario.

Precisamente, fue este recurso el que estuvo en riesgo en una parroquia del centro de Bogotá, cuando un hombre, aprovechando la confianza de la comunidad religiosa, intentó apropiarse de los dineros entregados por los fieles. El hecho, ocurrido en jurisdicción de la Estación de Policía Los Mártires, terminó con la captura en flagrancia del presunto responsable, quien tenía en su poder más de un millón y medio de pesos en efectivo.

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La situación se originó en horas de la madrugada, tras un reporte a la central de comunicaciones de la Policía Metropolitana de Bogotá que daba cuenta de movimientos irregulares dentro del templo.

Los uniformados acudieron de inmediato al lugar, donde encontraron retenido a un hombre. Al realizarle un registro, hallaron entre sus pertenencias la suma de $1.551.500, que según la denuncia, correspondía al dinero que había sido sustraído de los depósitos destinados a las ofrendas.

De acuerdo con la información preliminar, el señalado mantenía cercanía con la comunidad religiosa y había generado la confianza suficiente para permanecer durante la noche en las instalaciones parroquiales. Esa confianza, que suele considerarse un valor fundamental dentro de la iglesia, habría sido utilizada para ejecutar el hurto. Su presencia no levantó sospechas inmediatas, lo que le permitió acceder al área donde se custodiaba el dinero recolectado durante las eucaristías.

Sin embargo, la acción no pasó inadvertida. Fue un monaguillo, testigo silencioso de la irregularidad, quien se percató de la maniobra y alertó a las autoridades. La oportuna llamada permitió que las autoridades llegara de manera rápida y frustrara el intento de hurto, evitando que el dinero de los feligreses terminara en manos ajenas a su destino.

El capturado fue trasladado a disposición de la Fiscalía General de la Nación, entidad que asumirá el proceso judicial para determinar su responsabilidad por el delito de hurto. Mientras tanto, la parroquia recuperó los recursos que estaban a punto de perderse y que son fundamentales para el sostenimiento de sus actividades.

En este caso se reiteró la importancia de fortalecer la cooperación entre comunidad e instituciones. Según voceros de la institución policial, “la protección de los lugares de culto es una prioridad, y los ciudadanos cumplen un papel vital al alertar oportunamente sobre situaciones que ponen en riesgo la seguridad y la convivencia”.

El hecho también abre una reflexión sobre la vulnerabilidad de los templos frente a delitos comunes. Aunque los espacios religiosos suelen considerarse santuarios de paz, lo ocurrido evidencia la necesidad de reforzar los mecanismos de custodia del dinero y de los bienes de la iglesia, sin que ello implique romper la tradición de puertas abiertas que caracteriza a estos lugares de oración.

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Así, lo que pudo haber sido una pérdida significativa para la comunidad terminó en una captura y en la recuperación de los recursos. Todo, gracias a la reacción oportuna de un joven monaguillo y a la respuesta rápida de la Policía, que evitaron que la fe y el esfuerzo de decenas de feligreses quedara manchado por un acto de deslealtad.

Foto: Policía

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