Pese a la existencia de una vacuna contra el virus, algunos padres siguen prefiriendo que sus hijos adquieran la enfermedad.


Hace unas décadas, cuando no había vacunas disponibles, solía ser normal organizar «fiestas de varicela» para que los niños se contagiaran con esta enfermedad a una edad en que la infección es por lo general menos severa. Para muchos padres ésta era una forma de proteger a sus niños y reducir el riesgo de adquirir la varicela en la adolescencia o la adultez cuando la enfermedad es mucho más grave.

En 1995 se hicieron disponibles en gran parte del mundo las vacunas contra esta infección causada por un virus altamente contagioso.
Y aunque las fiestas de varicela disminuyeron junto con las tasas de la infección, hoy parece haber surgido otra tendencia: la de padres que son renuentes a aplicar a sus hijos la vacuna y prefieren que éstos se contagien de forma «natural».

Los seguidores de esta tendencia están recurriendo a la compra y venta en internet de caramelos contagiados con el virus.
Informes recientes hablan que la distribuidora del comestible es una mujer en Tennessee, Estados Unidos, que anunciaba en internet la venta dulces contaminados con el virus para los padres que desearan exponer a sus hijos a la enfermedad.

El ministerio público estatal emitió una declaración cautelar recordando a la mujer que el envío de virus u otros patógenos por correo es un delito federal. Pero incluso si no fuera ilegal, expresan los expertos en salud, este tipo de actividad es irresponsable y muy peligrosa.

Isaac Thomsen, un especialista en enfermedades infecciosas pediátricas en el Hospital de Niños Vanderbilt, afirmó que no es una forma eficaz de transmitir el virus, ya que este se difunde más por inhalación. Afirmando que las colombinas, podrían portar virus más peligrosos, incluyendo la hepatitis.