Las estadísticas no mienten. Los niveles de criminalidad en el municipio vienen en un aumento vertiginoso a tal punto que hasta a escasos metros de la puerta de la alcaldía se han presentado robos y atracos, ya no hay sitio seguro y a pesar del aumento del pie de fuerza en los últimos días, las políticas de seguridad en la ciudad han fracaso desde todos los ámbitos.


Las cifras de Medicina Legal y de la misma Policía evidencian lo que se vive en las calles de Soacha, y eso que la realidad es más cruda cuando se habla con el ciudadano de a pie. “Todos los días se presentan atracos, robos, asaltos al comercio y heridos con arma blanca a las personas que nos desplazamos por la ciudad. Ningún lugar es seguro, en los centros comerciales, en los establecimientos, en los puentes, en la calle y hasta al frente de la alcaldía roban y atracan”, dijo un habitante de la comuna dos.

En cuanto a homicidios, la ciudad pasó de 102 casos registrados en 2008, a 221 en 2013, lo que significa que en sólo cinco años la cifra se duplicó. Soacha tiene el triste record del 43,8% del total de asesinatos ocurridos en Cundinamarca el año pasado (504, según las estadísticas).

Otra evidencia de lo que vive la ciudad es la cifra de heridos que acude a diario, especialmente los fines de semana, al hospital Mario Gaitán Yaguas. Cuenta un funcionario de la institución que los días de quincena fácilmente pueden llegar más de cien heridos a la sala de urgencias, algunos de los cuales hasta con 30 puñaladas en su cuerpo, todo por la violencia que se vive en las calles de Soacha.

El parque principal ahora es un lugar inseguro para la comunidad. En sus esquinas se expende vicio, se rapan celulares y se asalta a mano armada como lo evidencia el caso ocurrido en la primera semana de enero a un miembro de una campaña política, quien fue atracado por dos sujetos que se movilizaban en una motocicleta.

“Hacia las 6:30 – 7:00 p.m. estacioné mi camioneta en la bahía de la carrera octava, en el Parque Principal de Soacha. Venía con una escalera para pegar el pendón de un compañero, mientras que otros amigos pasaron y empezaron a armar la escalera. Yo me quedé cerrando la carpa de la camioneta, cuando de un momento a otro sentí que un tipo me llegó por el lado derecho, al voltear a mirar vi que este sujeto tenía su chaqueta abierta y me estaba apuntando con un revólver, me dijo que le entregara el celular rápido”, explicó la víctima.

La carrera séptima es otro de los espacios preferidos por los delincuentes para conseguir su propósito. A diario se producen raponazos por sujetos que se desplazan en bicicleta, robando celulares y joyas especialmente. “A mí me han robado dos veces aquí al frente de la secretaría de gobierno, y lo grave es que son niños los que andan en esas bicicletas observando a quien robar”, aseguró otra de las víctimas.

También se han producido atracos y robos dentro del centro comercial del Parque, en el corredor del primer piso donde se ubican los cajeros automáticos de las entidades bancarias. Hay varias versiones de personas que han sido víctimas de atracos dentro de este establecimiento.

Pero volviendo a las cifras de homicidios, hay que reconocer-y así lo aseguran las autoridades-que gran parte del problema obedece también a la intolerancia de las personas. Por ejemplo el 92% de los asesinatos registrados el año pasado se dieron en medio de riñas, mientras que un 8% de las muertes fueron producto de atracos.

La falta de fuerza pública es otro factor que incide en la creciente violencia que vive Soacha. Si bien es cierto el pasado 28 de diciembre el Ministerio de Defensa asignó 100 nuevos policías para Soacha, completando así un total de 740 (incluyendo bachilleres), la cifra sigue siendo demasiado baja para la cantidad de personas que habitan en la ciudad. Si se compara con Bogotá, Soacha cuenta con un uniformado por cada 1.080 habitantes, mientras que en la capital hay un agente por cada 429 personas.

En conclusión, si bien la ciudad alberga desplazados y buena parte de las clases marginadas del país, y como si fuera poco el gobierno nacional castigó al municipio con aprobar alrededor de 160 mil nuevas viviendas estratos 1 y 2, las políticas municipales de seguridad han fracasado y lo que se evidencia es una improvisación que tiene al borde del colapso a la población de Soacha.

En cualquier comuna, barrio, esquina o calle el tema que se habla es la incontrolable inseguridad que pone en peligro a todo el que camina por las destrozadas vías de la ciudad. Ninguna estrategia ha funcionado y pareciera que a la actual administración y a sus autoridades les quedó grande controlar una ciudad que crece aceleradamente y que se ve enfrentada a diario a una delincuencia fortalecida y que le perdió el miedo y el respeto a las autoridades, lo que significa que Soacha sí es una ciudad de alguien, “de los delincuentes”…

En las últimas horas y más exactamente este sábado 18 de enero, las diferentes entidades que tienen que ver con la seguridad de Soacha se reunieron para concertar una estrategia que permita fortalecer la seguridad en la ciudad. Se hizo una alianza entre Defensoría del Pueblo, Procuraduría, Fiscalía, Bienestar Familiar, SENA, CAR, Ejército Nacional, Policía, Personería, Contraloría, Concejo, Diócesis y las Juntas de Acción comunal de Soacha para lograr el propósito.

Sólo se espera que la estrategia esta vez sí funcione, y que en pocos días se comience a revertir esta triste realidad que hoy enfrentan los habitantes de Soacha.