A propósito de la muerte de Carlos Fuentes…

Todo el tiempo me pasa que un personaje
hace exactamente lo contrario de lo que había previsto.
Cada personaje tiene vuelo propio.
Carlos Fuentes en entrevista al Universal de Cartagena 2012.


Cuando muere un gran escritor algunos repasamos mentalmente con afán, para ver si algo leímos de ese personaje. La verdad sea dicha, es imposible leerse a todos, pero en el caso de Carlos Fuentes inmediatamente me vinieron a la memoria dos novelas suyas que leí con agrado: Aura y La muerte de Artemio Cruz y sé que hice una aproximación a la fuerza con Gringo Viejo producto de una tarea universitaria.

Este gran escritor mexicano (nacido en Panamá porque su padre era diplomático) estuvo recientemente en nuestro país invitado al Hay festival Cartagena 2012, aunque venía muy seguido a Colombia. Entre sus reconocimientos y premios, figuran el Premio Cervantes (1987), el Rómulo Gallegos (1977) y el Príncipe de Asturias, para nombrar solo algunos, así como candidato al Premio Nobel de Literatura en varias ocasiones.

De los últimos años figuran como obras muy importantes y comentadas La gran novela latinoamericana (2011): “Este ensayo propone un recorrido por la evolución de la novela en Latinoamérica, desde el descubrimiento del continente hasta nuestros días. Quienes emprendan esta ruta hallarán en ella a las grandes figuras de la novela latinoamericana y sus temas constantes: la naturaleza salvaje, los conflictos sociales, el dictador y la barbarie, la épica del desencanto, el mundo mágico de mito y lenguaje, pero sobre todo su vocación de canibalizar y carnavalizar la historia, convirtiendo el dolor en fiesta, creando formas literarias y artísticas entrometidas unas en las otras, como lo son las de Borges, Neruda y Cortázar, sin respeto de reglas o géneros. Literatura de textos prestados, permutados, mímicos, payasos”.

La verdad de la última época no tengo muchas reseñas, pero espero leer algún día (no me atrevo a ponerle fecha) la última novela que informan los medios dejó escrita y publicada “Federico en su balcón” en la que cuentan revive a Nietzsche una madrugada para charlar sobre, Dios y la vida y también la muerte.

Se sabe que Carlos Fuentes estaba escribiendo y con intención de terminar una novela sobre la vida de Carlos Pizarro, el comandante del M-19, de la que se quejaba por la dificultad para terminarla porque era «demasiado cercana a la realidad y sufría desvíos», convencido de que los novelistas no pueden «competir con la realidad».

En fín, si pudiera recomendar algo de su obra, pues me inclinaría por Aura, publicada en 1962, cortica, una historia fantástica y en donde con la imaginación uno hace parte del libro, y de las famosas La muerte de Artemio Cruz; revisión de la vida de un hombre poderoso en su lecho de muerte, repaso al poder corrupto, algo que siempre es actual.
Carlos Fuentes escribió también como periodista, y realizó muchísimas crónicas, ensayos y cuentos. Un hombre de la literatura mundial, muy cercano a la realidad latinoamericana, a la nuestra y a la también convulsionada de su país; México. La verdad sea dicha, alcancé a soñar con entrevistarlo para periodismo público, por lo cercano que fue siempre con nuestro país y su sencillez, situación que se me trunca al no poder asistir al Hay festival Cartagena 2012.