Con algunas dificultades pero con todo el amor por su labor, Margarita Hurtado lleva 21 años apoyando como agente educativa y desde su casa en el barrio El Sol a mujeres gestantes y lactantes, así como a sus familias en el programa FAMI del ICBF para que tengan algunas bases teóricas que faciliten la crianza de sus pequeños hijos.


Esta mujer desde el 1 de diciembre de 1993 decidió comenzar con esta labor de la mano del ICBF, cuenta que ha sido gratificante el poder ayudar a decenas de mujeres que han pasado por su casa con la intención de adquirir conocimiento sobre la manera en que se deben preparar para afrontar una misión tan compleja pero a la vez tan especial como lo es dar a luz y formar a un hijo en sentidos humano, educativo y económico.

“Cumplí 21 años con el programa FAMI y servir a la comunidad ha fortalecido mucho el bienestar de mi familia, para mí ha sido enriquecedor porque por acá han pasado muchas mamás, con decirle que niñas que estuvieron acá hace 20 años con sus madres en el FAMI, ya han venido a formar parte del programa pero ya con sus bebés, entonces eso demuestra que el servicio aquí es bueno y que a ellas les ha fortalecido lo que han aprendido tanto que recuerdan el FAMI y lo que habían aprendido hace veinte años”, comentó la señora Margarita.

De igual modo, señaló que uno de los objetivos primordiales del programa es empoderar no solamente a las madres gestantes y lactantes en su labor de maternidad, sino también hacerlo con los demás miembros de la familia, como es el padre del bebé, abuelos, hermanos y quienes convivan con la beneficiaria del programa, para ello se hacen reuniones periódicas en la casa de la señora Margarita, a estas reuniones asisten cerca de 12 familias que también formación y pautas de crianza, todo para mejorar el entorno del bebé cuando nazca o mientras crece.

Vale la pena destacar que las reuniones también se hacen de manera personalizada, es decir, la señora Margarita recibe formación por parte de funcionarios del ICBF y retroalimenta a las madres gestantes y lactantes en sus hogares.

“Un grupo está compuesto por doce y familias y al taller asisten doce o veinte personas, este es un conjunto muy limitado porque a ellas también se les entrega un complemento nutricional que lo da totalmente el ICBF, entonces es un tope de doce complementos nutricionales. Las mamás deben estar acá desde que están embarazadas hasta cuando el niño tiene dos años, cuando cumple los dos años ya nosotros estamos mirando en qué hogar de bienestar cercano lo podemos ubicar también”, agregó.

No obstante, uno de las mayores dificultades con las que más se ha tenido que encontrar la señora Margarita y las beneficiarias del programa, es con el machismo de algunos hombres que consideran que sus esposas asisten a estos encuentros únicamente a “echar chisme”, de ahí que algunas mujeres tengan que incluso mentir para poder ir a los encuentros de las madres FAMI o incluso realizar los encuentros más personalizados en otros lugares ajenos a su hogar para que no sean descubiertas por sus incivilizados esposos.

“Aquí encontramos de todos los conceptos, hubo un caso donde una mamá tenía que decirle mentiras al esposo cada que venía al taller del FAMI y cuando había visita domiciliaria me recibía en la casa de la mamá, esa parte fue muy desmotivante porque ella debió darme la oportunidad de explicarle al esposo sobre el objetivo del taller pero no se pudo, prefirió irse. También encontramos otros jóvenes, más que todo los novios de las muchachas que vienen y participan, están muy atentos y muy interesados en saber cómo va a ser la llegada de su bebé, sin embargo por cosas que pasan, al tiempo veo sola a la mamita con su hijo y el muchacho ha llegado inclusive a venir con otra novia al FAMI”, señaló la señora Margarita.

Claro que no todos los hombres que hacen o que han hecho parte del programa han perdido el ímpetu de ser buenos padres y cónyugues.

“También hay jóvenes muy comprometidos y atentos, a veces uno se cruza con ellos en la calle y ve que el niño y la mamá están bien, además hay algunos que lo reconocen a uno y recuerdan el taller que de algún modo les sirvió para ser más responsables con sus hijos”, explicó.

Por último, reiteró su compromiso de segur trabajando por las madres y padres que necesitan asesoría en temas de paternidad, para que así vayan adquiriendo diversas responsabilidades sobre la titánica labor que implica el criar a un infante, pero a la vez lo enriquecedor que puede llegar a ser para sus vidas.

“Yo noto que la tardes que se comparten acá son muy gratificantes para ellas, el espacio que tengo acá es amplio y permite que se sientan bien, que puedan hacer la estimulación con sus hijos en las colchonetas y con los materiales que el Instituto nos aporta es muy bueno, aparte de eso que se puedan integrar con otros niños. A veces uno piensa que ha pasado mucho tiempo y que es hora de dar un paso al costado y darle la oportunidad a otra persona, sin embargo en el año próximo lo más posible es que continúe porque también considero que le he dado un buen servicio a la comunidad”, concluyó Hurtado.