Este pequeño barrio está ubicado a escasos tres minutos del parque principal de Soacha, no está legalizado y las autoridades gubernamentales y la misma EAAB tienen a sus residentes con afectaciones graves de salud.

El barrio San Miguel, en la comuna dos de Soacha, vive un verdadero dilema. Primero porque aún no está  legalizado, lo cual cohíbe a sus residentes de algunos derechos, y segundo porque han tenido que convivir por más de una década junto a un caño de aguas residuales que les ha traído afectaciones de salud y problemáticas de tipo ambiental.

Además, los vecinos de este sector afirman que la situación actual no es la mejor ya que se sienten desprotegidos y olvidados frente a un sistema gubernamental que solo se acuerda de ellos en épocas de elecciones, y hasta que no se presente una calamidad pública nadie los va escuchar ni los ayudará a buscar solución a este inconveniente que cada día empeora.

“Nosotros tenemos este problema del caño, sin ser del barrio. Lo que necesitamos es que la administración de Soacha junto con la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá realice el taponamiento de estas aguas negras que pasan por este sector y se  nos canalice con  tubería para conectar nuestro alcantarillado con los barrios vecinos como el Bochica, la Amistad, el Carmen y Portalegre, eso sí, que lo hagan de manera profesional para que las viviendas que están junto a este caño no sean afectadas”, dijo Orlando Escucha, residente del San Miguel.

Este es el caño de aguas residuales que se requiere canalizar

Por otro lado, los residentes hacen un llamado a la Secretaría de Salud del municipio con el fin de reducir esta afectación ambiental como medida de prevención ante posibles brotes de enfermedades ya que son muchos los niños y personas mayores que viven por esta zona.

“Aquí tenemos una población más o menos de unos 380 predios, donde lastimosamente lo que más nos pone en apuros es la pronta legalización de este barrio, con el fin de fortalecer los temas de infraestructura y salubridad para mejorar la calidad de vida de cada uno de los habitantes, porque es el colmo, uno bien enfermo y con estas aguas negras respirándonos a la espalda, ahí sí uno se termina de enfermar; además la cantidad de roedores y zancudos es impresionante”, puntualizó  Adán Hernández, líder comunal de la zona.

Finalmente, se le hace un llamado al gobierno municipal, a las secretarías responsables o a quien corresponda,  para que hagan presencia en esta zona y puedan brindar asesoría y apoyo con el fin de legalizar este barrio de la comuna dos de Soacha.

Por: Rafael Rodríguez