El caos de la vivienda en Soacha no para, como si no fuera suficiente con todos los problemas que ha causado la avalancha urbanística que hay en el municipio, se conoció un nuevo caso de una urbanización mal hecha y poco planificada, que tan sólo con tres años de haber sido construida, ya evidencia grietas y serios daños estructurales en varias de las viviendas que la conforman.


Justo en el momento en que se realizaba un cabildo abierto sobre la problemática de la vivienda, se conoció este nuevo caso que evoca lo sucedido años atrás con Parques del Sol II y que despierta el temor de las personas que habitan en estas viviendas, por el riesgo que existe de que en cualquier momento pueda ocurrir una tragedia de grandes proporciones, pues a juzgar por los daños que hay en cada casa, la situación no es para nada alentadora.

Pero para entender el contexto de esta grave problemática, vale la pena hacer un breve recuento del Conjunto Residencial Alameda de Santa Ana, ubicado en la Transversal 18 B No. 8 B – 04, sobre la Avenida San Bernardino, en el sector de Santa Ana de la comuna uno. El conjunto limita al norte con la Urbanización Quintas de Santa Ana, al sur con la Hacienda Santa Ana, al oriente con el barrio Compartir, y al occidente con la Urbanización Quintas de Santa Ana III. Su área total es de 23.629 m2, y está conformada por 369 viviendas, la mayoría de las cuales están afectadas por grietas y desestabilización del suelo.

La construcción de las viviendas se hizo posible gracias a la Resolución No. 119 del 14 de agosto del 2009, por medio de la cual se aprobó y se expidió la licencia de construcción en la modalidad de obra nueva, del proyecto Alameda de Santa Ana. Dicha resolución fue firmada por el entonces Curador Urbano dos de Soacha, Ingeniero Luis Camilo Prieto Monroy, quien autorizó a la ‘Constructora Activa’ la ejecución de este proyecto urbanístico.

Respecto a lo anterior, vale la pena decir que dentro del considerando de dicha resolución, el Curador Urbano dos señaló que para el trámite de dicha licencia, la constructora entregó varios documentos que certificaban la viabilidad de realizar la obra. Entre esos documentos, se incluyeron tres juegos de planos arquitectónicos y estructurales, tres juegos de cálculos estructurales y lo más importante, tres juegos de estudios de suelos.

Por otra parte, contrario a lo que se evidencia en la actualidad, el mismo funcionario resaltó que la solicitud de licencia se tramitó y se expidió de conformidad a las normas establecidas en el Acuerdo 046 del año 2000 (Plan de Ordenamiento Territorial de Soacha), la Ley 388 de 1997, y el Decreto 564 de 2006 (disposiciones legales que regulan la construcción, el urbanismo, la función de los curadores urbanos y la legalización de asentamientos humanos).

En ese orden de ideas, aunque en el papel parece que el conjunto se construyó cumpliendo todos los requerimientos de ley, con un debido proceso de planeación y previendo posibles inconvenientes futuros, lo cierto es que la realidad actual es otra. Grietas de aproximadamente 10 cm, inestabilidad en el suelo, reparaciones costeadas por los propietarios, pero sobre todo un inmenso temor y una gran frustración, son los elementos que resumen la difícil situación que se vive hoy en Alameda de Santa Ana.

Todos los propietarios de las casas afectadas viven allí desde hace tres años, pero los daños se empezaron a evidenciar cuando llevaban apenas un año habitando sus viviendas. Hasta el momento, según relataron los residentes, Constructora Activa no ha dado explicación o respuesta alguna respecto al tema, mientras tanto el problema crece cada día más, al igual que el riesgo que se cierne sobre estas personas:

“Prácticamente las casas ya no son habitables, en cualquier momento esto nos puede causar una tragedia grande. A nosotros mismos nos ha tocado tomar medidas, tapando las grietas de las casas para poder habitarlas, pero igual esto nos tiene muy perjudicados. No alcanzó a pasar más de un año desde que construyeron las casas cuando estas comenzaron a agrietarse, sin embargo la constructora nos dijo que no iba a pasar nada grave y que el problema se debía a fallas en el terreno. Sin embargo, ellos no nos han dado ninguna alternativa, tampoco han tomado cartas en el asunto”, explicó Fernando Rincón, habitante de Alameda de Santa Ana.

“La empresa Gas Natural dijo que era normal que se hubiera dañado el contador, sabiendo que el terreno está cediendo y que esta fue la causa del daño. Creo que la constructora debe hacerse cargo de este gasto porque la reparación me la están cobrando a mí en el recibo, pero el daño fue causado por la inestabilidad del terreno y las fallas que hay en las viviendas. Aparte de eso, en mi casa hay una pared que está bien agrietada, pero la constructora no ha respondido nada al respecto”, agregó Sorany Rojas, propietaria de una de las viviendas afectadas.

Sonia Ramírez es la propietaria de la Casa 53, en la manzana 7 de Alameda de Santa, ella aseguró que dentro de las casas se ve como si los patios se estuvieran separando de las demás viviendas, y que las grietas están por todos lados. Adicionalmente, agregó que cuando camina por su residencia, se siente que el piso está hundido. Señaló también que cuando la constructora entregó las casas, les aseguró a los propietarios que el terreno iba a seguir cediendo. En ese entonces se veían grietas en las paredes y un leve hundimiento que hizo pensar a los habitantes que se trataba de una cuestión de adaptación del suelo. No obstante, manifestó que ya han pasado más de tres años y que el terreno sigue cediendo, que entre más días pasan es peor.

“Cuando nos entregaron las casas, la constructora nos advirtió que no se podían hacer pañetes ni instalar pisos porque era probable que el terreno cediera. Nos manifestó también que eso era sólo mientras que se terminaba de construir las casas de la parte baja del conjunto, sin embargo la situación siguió empeorando. La constructora no nos ha dado ninguna solución y la verdad es que tenemos miedo, porque si esto sigue avanzando de esa manera, corremos el riesgo de que se nos caigan las casas encima”, concluyó la señora Ramírez.

Mientras que el tiempo sigue pasando y las casas se siguen deteriorando, los habitantes de Alameda de Santa Ana esperan a que la constructora o alguien más les responda por este grave inconveniente, pues sienten que igual como ha sucedido con otras personas en otros proyectos de vivienda, a ellos también los engañaron.