Sebastián Vela Rodríguez es contratista del municipio de Soacha, estudió diseño gráfico en la Uniminuto y actualmente cursa Ingeniería Industrial. Nació hace 27 años y desde muy niño se dedica al arbitraje, profesión que lo ha llevado a escalar diferentes categorías hasta el punto de ser hoy uno de los 70 seleccionados para pitar en la Liga Águila del fútbol profesional colombiano.


Sebastián Vela nació en Bogotá pero al día siguiente fue traído a Soacha, lugar donde ha residido toda su vida. Es hijo de la desaparecida líder comunal Mariela Rodríguez y actualmente es contratista de la Secretaría de desarrollo social del municipio. Vive en el barrio Santa Helena de la comuna dos, tiene dos hermanos, uno de los cuales está a su cargo luego del fallecimiento de su señora madre.

Desde muy niño le gustó el arbitraje y luego de pitar en su barrio, en el denominado campo de los locos y en otros escenarios, escaló posiciones hasta llegar a la asociación de árbitros de fútbol de Bogotá, pero su mayor logro lo alcanzó el pasado 12 de marzo cuando debutó en la categoría A en Tunja, al dirigir el partido entre Patriotas y Chicó.

Sebastián es un joven sensato, responsable, amante de los espaguetis y en general de la comida colombiana. Así habló para Periodismo Público:

Sebastián, ¿de dónde es usted?

Yo nací en Bogotá pero desde el primer día de mi vida he vivido en Soacha. Vengo de familia soachuna por parte de mi madre Mariela Rodríguez, quien también fue servidora pública.

¿Dónde hizo sus estudios?

Primaria y bachillerato estudié en el Instituto Tecnológico Los Andes de la comuna seis, mi primer pregrado fue Diseño gráfico en la Uniminuto Soacha, y actualmente estoy terminando Ingeniería Industrial en la Escuela Colombiana de Carreras Industriales.

¿Cómo nace su gusto por el arbitraje?

Toda la vida me gustó el fútbol, mi familia es futbolera y aunque no lo practiqué en gran medida, siempre me gustó como aficionado viendo los campeonatos de barrio que se hacían en Soacha, en el campo de los locos, abajo cerca al cementerio, en fin. Me gustó y vi la necesidad de empezar en el arbitraje; comencé acompañando a mis tíos, a mis familiares a jugar fútbol, y como no lo practicaba bien, decidí ser árbitro.

Y el arbitraje como tal, ¿cómo lo empieza?

Empecé en el Campo de los Locos, en campeonatos de barrio donde jugaban niños en las categorías sub 8 y sub 10, desde pequeño me gustó y en 2003 inicié en la parte informal. Ya en 2004 me vinculé al arbitraje formal, ingresé a la asociación de árbitros de fútbol de Bogotá e inicio a pitar torneos locales de Liga de la capital. En 2005 me vinculo a la primera C y comienzo a escalar las diferentes categorías del fútbol colombiano; en 2008 me ascienden a la categoría B profesional y en este 2015 pito en la A profesional.

¿Cuál y cuándo fue su debut en la categoría A de la Liga del fútbol colombiano?

Fue el 12 de marzo pasado, una fecha especial porque detrás de este partido, del clásico boyacense entre Chicó y Patriotas hay toda una carrera arbitral de 10 años desde que comencé formalmente, gracias a Dios alcanzo este primer paso porque fue mi primer partido de la A de muchos que espero hacer.

¿Cómo está dividido el arbitraje en Colombia?

En el fútbol profesional colombiano se divide en categorías A, B y C. A nivel profesional, cuyo manejo es de la Federación Colombiana de Fútbol y de la Dimayor, están las categorías A y B del fútbol profesional. El fútbol aficionado, manejado por la Difútbol, es desde la C hasta la D y los torneos nacionales de interligas. Todos los árbitros profesionales que pitan la Liga Águila en este momento pasaron por todo ese proceso. Desde las categorías menores, siendo árbitros aficionados, hasta llegar a la élite a nivel profesional.

¿Cuántos partido pitó en la B profesional?

Alrededor de 150 partidos entre primera B y Copa Colombia o copa Águila, que es fútbol profesional.

¿Cuántos árbitros hay en Colombia?

En la Federación Colombiana en todas sus categorías arbitrales, sus colegios y asociaciones nacionales, son alrededor de 3 mil árbitros, 70 de los cuales, entre centrales y asistentes, son de la categoría A profesional.

¿En toda esta experiencia recuerda alguna anécdota que nos pueda compartir?

Siendo árbitro asistente en la final de la categoría B del año pasado en el partido Cúcuta-Quindío sufrí un gran susto. Quindío le empató a Cúcuta en el último minuto y lo eliminó. Por ese gol duramos alrededor de una hora esperando en el camerino del visitante por la situación tan tenaz de haber quedado por fuera el Cúcuta, lo curiosos es que nos tocó esperar en el camerino del visitante.

Actualmente usted es contratista del Estado. ¿Cómo combina su tiempo para poder responder en los dos trabajos?

Afortunadamente aquí puedo cuadrar mis horarios, mis responsabilidades y mis metas laborales, porque tengo compromisos con la Federación, viajes que duran de un día y medio a dos porque por seguridad la Federación nos llama dos días de anticipación y uno tiene que llegar 24 horas antes del partido. Aquí lo bonito es que tengo apoyo de mi jefe, de mis compañeros y mis amigos son orgullosos de que un soachuno esté de árbitro profesional.

¿Cuáles son sus metas a corto y mediano plazo?

A corto plazo es afianzarme en la categoría A (2015 y 2016), y en unos tres o cuatro años llegar a la élite mundial. Pero hay que hacerlo paso a paso…

Detrás de un árbitro hay todo un trabajo físico y mental. ¿Cuéntenos cuáles y cómo son sus rutinas?

La Federación nos hace unas pruebas físicas, médicas y teóricas más o menos cada dos meses con el fin de estar altamente capacitados para el rentado nacional, son pruebas que manda la Fifa, constantemente la Federación nos está evaluando, por eso es que tenemos que estar físicamente al 100 por ciento.

Yo cuadro los horarios para practicar, el árbitro hoy en día es un deportista de alto rendimiento, por eso en la semana salgo cinco días a entrenar entre trote, gimnasio y parte aeróbica, y los fines de semana en actividad deportiva arbitrando.

¿Qué le dicen sus compañeros de barrio al saber que usted está en la élite del arbitraje colombiano?

Cuando supieron que iba a pitar en la A, mis amigos, compañeros y familiares se pusieron muy contentos porque saben del sacrificio que he hecho en la parte física y mental, dejar fiestas del lado y cuidarme mucho físicamente, esto es un premio a la constancia.

Algunos me dicen que con perseverancia sí se puede, además hay personas a quienes les arbitré y hoy en día el hecho de verme en la televisión, es un orgullo para ellos.

Y su familia, ¿lo apoya?

Totalmente. Mi padre, mi hermano y mi madre que en paz descanse, siempre me apoyó; es una profesión muy difícil cuando uno inicia, pero ya a nivel élite lo que más se disfruta es estar arriba, aunque el reto es mantenerse.

¿Sus compañeros árbitros saben que usted es de Soacha?

Sí claro, si bien estoy afiliado a la asociación de Bogotá, cuando mandan las designaciones ahí sale que soy oriundo de Soacha, todos lo saben, además nunca lo he dejado de decir porque me siento orgulloso de ser soachuno.

¿A quién admira como árbitro?

Al Dr. Óscar Julián Ruiz y al Dr. Hernando Buitrago, uno está en la Fifa como instructor de árbitros y el otro pita en la élite, es decir, en la categoría A.

Finalmente, ¿cómo considera el nivel del arbitraje colombiano?

El arbitraje colombiano es de los mejores de Suramérica, obvio que hay que mejorar porque vivimos con los errores, por eso se dice que el mejor árbitro no es el que no se equivoque, sino el que menos se equivoque.