José María Robayo es un habitante de Soacha que dedica su vida a la soldadura, actividad desde la cual ha descubierto una nueva forma de hacer arte con los restos del material que utiliza en su labor diaria, que si bien es considerado un desperdicio por muchos, es visto por él como la herramienta para crear auténticas esculturas inspiradas en sus vivencias y los pensamientos que profesa.


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Robayo ha residido la mayor parte de su vida en la comuna tres y aunque lleva 28 años en el oficio de Soldador, fue sólo hasta hace 10 que descubrió esta nueva faceta en su vida, en la cual ha tenido contacto con las diferentes manifestaciones artísticas para adquirir el conocimiento y la experiencia necesaria que le ha permitido crear magnas obras de arte prestas a deleitar el ojo de toda la comunidad del Municipio de Soacha.

“Comencé hace unos 10 años a hacer trabajos para mí, de algunos de ellos copié la técnica de ‘hacer el óxido’. Yo no tengo formación académica porque soy empírico, sin embargo en el año 68 o 69 tuve la fortuna de estudiar en la Escuela de Bellas Artes de Bogotá gracias a una beca, pero desafortunadamente no pude terminar los estudios. Aprovechando la experiencia en el manejo de materiales y la práctica adquirida, comencé a hacer esculturas y por fortuna he tenido muy buena acogida para representar a Soacha en el ‘Salón de Artistas de Cundinamarca’ y unas muestras artísticas a nivel nacional organizadas por el Museo Nacional, en la cual fui seleccionado entre 1500 obras convocadas a nivel nacional. Esto me dio ánimo porque indicaba que las cosas iban bien, por ello fui haciendo exposiciones donde hubiera lugar, obteniendo siempre un reconocimiento por ello”, explicó José María.

Para cada uno de sus trabajos, Robayo utiliza la técnica del ‘Metal Óxido’ y material a base de hierro, que utiliza en labores de forja y ornamentación, con elementos de desecho que son convertidos en arte. A lo largo de su experiencia este artista ha trabajado con diseñadores, ingenieros y otros artistas, aunque cabe recordar que en un principio no trabajaba para su beneficio propio sino para otras personas que le encargaban trabajos:

“En mí siempre ha estado el sentido del arte, cuando miro una obra en alguna parte me emociono mucho, en las exposiciones y los libros, siempre me observo y me encanta el arte, entonces a partir de ahí empiezo a hacer arte con lo que tenga a la mano (que es básicamente retales de hierro), con eso comencé a realizar mis esculturas, sólo con lo que tenía a mano y sin formación, nada más con la pasión. Claro está que he podido adquirir conocimiento de técnicas de diseño y dibujo técnico, gracias a que estudié en el SENA por cerca de tres años. Adicionalmente he asistido a talleres con diseñadores y artistas”, destacó Robayo.

Otra parte importante de las obras del Escultor tiene que ver con el concepto que emite en ellas, una idea y una visión de la fe muy propia de él que deja entrever su visión del mundo y el sentimiento que expresa en cada escultura exhibida:

“Tengo un sentimiento religioso, quizá porque tuve una vida difícil en mi infancia y algunas dificultades, entonces la religión significa algo muy importante para mí, por eso cuando hago mis obras se ve implícito algo cósmico y religioso. Las esculturas donde más se ve reflejado este concepto son ‘La Comunión’, ‘El Lavatorio de los pies’ y ‘Las Manos’, que propiamente expresan ese mensaje. Las otras son obras espontáneas y producto del deseo de las personas que han contratado mis servicios, como por ejemplo las réplicas de los instrumentos musicales”, concluyó José María Robayo.

Quienes estén interesados en visitar la exposición de Robayo, pueden acercarse durante los meses de octubre y noviembre al patio de la Alcaldía Municipal, en un horario de 8am a 5pm.