Gracias al acompañamiento de la Fundación Arte sin fronteras, la comunidad del barrio Bellavista construyó el que desde ahora es el primer gran centro en el cual la comunidad podrá tener un contacto directo con el arte y la cultura.


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Para Carlos Guerrero, Director del Centro Cultural, lo que lo motivó a construir el sitio fue el propósito de entregar afecto, amor y cariño, “cuando vine hace catorce años vi las necesidades de la comunidad y dije que aquí era donde había que hacer algo».

Guerrero agregó que proyectos como este se pueden llevar a cabo con gran esfuerzo, dedicación y perseverancia, pero sobre todo, vinculando y haciendo participe a la comunidad con propuestas de autosostenibilidad como la que se hace desde el Centro Cultural.

“Lo que más llamó la atención fue el origen de la iniciativa, pues dadas las condiciones del entorno y la escasa oferta cultural, añadido al temor de algunos padres a que sus hijos cayeran en los flagelos que atacan a los jóvenes de Ciudadela, hubo una motivación para que los primeros invirtiera sus horas de descanso en la construcción del Centro, con la visión de que el espacio se constituya en faro de luz, para que sus hijos crezcan de la mano del arte, la cultura, la paz y la convivencia”, concluyó Jannet Vargas, Coordinadora de Proyectos Especiales de la Dirección de Cultura de Soacha.