Artes plásticas es un espacio de formación que ofrece la casa de la cultura para que los asistentes logren plasmar lo que sienten y no lo que ven.


plaza-mercado-soacha

plaza-mercado-soacha

Julián Felipe Campo asiste a los talleres de artes plásticas hace cuatro meses, en los cuales ha aprendido a trabajar la plastilina y a dibujar con pinturas.

Así como Julián ha logrado aprender un poco acerca del arte, se encuentran 12 pequeños que asisten a estos cursos con la principal motivación de dibujar, sabiendo que tienen talento para ello.

El proceso de escuelas de formación inició hace aproximadamente dos años con un grupo de más de cien personas, desafortunadamente quienes iniciaron se fueron retirando paulatinamente porque el trabajo no ha sido constante debido a problemas de contratación. Artes plásticas no es el único taller que presenta esta problemática, ballet, danzas y música han pasado por tiempos difíciles, donde se ha querido continuar pero el factor económico no lo ha permitido.

Sin importar la ruptura de los procesos, se ha comenzado nuevamente con estudiantes dispuestos a aprender a manejar la plastilina, la arcilla, el carboncillo, la pintura, el oleo y demás herramientas que constituyen las artes plásticas y que tienen que ver con toda la expresión manual que pueda expresar lo que se siente a través de lo material, un dibujo en pintura, una escultura o un grabado para proyectar un pensamiento o un sentimiento.

Las categorías que maneja la escuela son cuatro: infantil, pre juvenil, juvenil y adultos; con los más pequeños se trabaja manualidades y dibujo de expresión en color, con el grupo pre juvenil el trabajo va enfocado al dibujo y la pintura, los jóvenes y adultos realizan trabajos más elaborados en pintura, escultura y grabado, y tienen la oportunidad de producir objetos artesanales.

Juan Carlos a sus doce años aprovecha su tiempo libre para dibujar. “Es lo que más me gusta hacer, he dibujado cuadros del Salto de Tequendama y a veces expreso en los dibujos mi rechazo a la violencia”, manifiesta el pequeño que se inspira en la belleza de la vida.

“Se piensa hacer una exposición con los trabajos que se han elaborado, pero lo importante no es solo mostrar el proceso, se quiere también crear una conciencia de aprovechamiento del tiempo libre como estrategia para que eviten problemas de violencia, calle, drogadicción a través de las artes”, es lo que expresa Sebastián Jiménez, instructor de artes plásticas, quien opta por imaginar en el entorno y en espacios naturales.

La mejor satisfacción para este profesor que orienta a sus estudiantes es sentir el cariño de los participantes en querer aprender y trascender; para poder hacerlo, la mejor manera es enseñando, y aprovecha este espacio para que la comunidad se de cuenta que “los niños son las semillas del país y si no aprovechan estos espacios para crear esa conciencia, estamos en la nada”, es el llamado de atención que hace el instructor a los padres de familia para que incentiven a sus hijos a participar en las escuelas de formación.