El ladrón que mató al taxista le robó segundos antes el bolso y otros objetos a una mujer; la encañonó con la misma arma que asesinó a Miguel Ángel Gamboa.

El caso ocurrió el 19 de febrero pasado en el sector de Mandalay cuando la mujer entraba al garaje a dejar la camioneta, y de un momento a otro aparece un delincuente y la encañona para robarle sus pertenencias.  “El tipo me encañonó, me sacó una pistola y me dice: ‘el bolso, el bolso’, yo le dije que ahí estaba. Entonces se me lanza y saca unas bolsas que yo tenía en los pies del copiloto”, relató la mujer.

En las bolsas que se llevó el delincuente había unos audífonos, los documentos personales de la mujer y 80 mil pesos, lo que significa que no fue un fleteo. La víctima del hurto no salió de un banco, pero sí la estaban esperando.

El delincuente salió a correr y la mujer se bajó de la camioneta y corrió pidiendo auxilio porque le habían robado sus pertenencias. Los conductores, paramédicos y enfermeros que estaban en unas ambulancias trataron de detener al sujeto, pero no lo lograron.

El sujeto corrió en busca de su cómplice, que estaba en una motocicleta esperándolo para escapar. Cuando llegó corriendo e intentó subirse de parrillero en la moto, sobre la carrera 72C con avenida Las Américas, venía Miguel Ángel Gamboa conduciendo su taxi y los chocó, aunque nadie supo si fue intencional para evitar el hurto, o por accidente.

Los dos delincuentes caen al piso, pero el que se había robado las bolsas sacó la pistola y sin pensarlo le pegó un tiro certero a Miguel Ángel y lo dejó herido de muerte.  Paramédicos que estaban en el lugar se lo llevaron a un centro médico, pero llegó en estado grave y fue inducido a un coma.

El disparo entró por la ventana del copiloto, rozó el brazo y se acomodó en las costillas, generando una grave herida. Miguel Ángel luchó por su vida durante varios días. El miércoles 24 de febrero los médicos le dijeron a la familia que estaba bien, que se estaba recuperando, pero al día siguiente falleció.

Miguel Ángel tenía 52 años de edad, oriundo de Boyacá, deja dos hijas, cinco hermanos y a una madre que lo llora, además era amante del ciclismo y taxista desde hacía 19 años.

Ahora las autoridades investigan y la meta es capturar a los delincuentes que le cegaron la vida a esta persona en el occidente de la capital.