En la vereda Panamá del corregimiento uno, a un lado de la ladrillera Santafé, funciona desde hace semana y media la escombrera municipal, un sitio que se habilitó para la disposición final de escombros y que tiene como meta recuperar ambiental y morfológicamente dicho terreno.


Ante la necesidad de abrir una escombrera y debido al mal uso que los habitantes del municipio le han dado a los materiales sobrantes de constricción, la alcaldía finalmente encontró el terreno y la adecuó para que, a través de Aseo Internacional, la comunidad pueda disponer de los escombros.

“Ya se pueden empezar a disponer todos los materiales de construcción como sobrantes de las obras y excavaciones que se arroje en los procesos de construcción de conjuntos, proyecto y de los mismos habitantes del municipio cuando realicen adecuaciones al interior de sus viviendas, y que den como resultado una serie de escombros y materiales de construcción que durante mucho tiempo se arrojaron a las vías públicas, separadores y parques”, explicó el secretario de Planeación, Orlando Ramírez.

En adelante todos los escombros domiciliarios deberán ser recogidos por la empresa Aseo Internacional, pero se recomienda que los habitantes no los mezclen con las basuras. No será permitido que se arrojen a las vías públicas, so pena de ser multados y sancionados con el comparendo ambiental (decreto 408 del 21 de noviembre de 2011). Ver: 7863

Pero además de disponer los escombros, el lote habilitado será recuperado y su operación máxima es de dos años.

“Es un proyecto que hace parte de los programas de recuperación ambiental de nuestros cerros. Hay que clarificar que el predio donde se encuentra la escombrera es un vacío ambiental, anteriormente fue una mina explotada y una cantera abandonada de más de 30 años, donde incluso se estaban presentando actos delictivos a su alrededor”, agregó Ramírez.

Hay que tener en cuenta que la reglamentación contempla tres instancias en el escombro: Uno es el domiciliario, (se avisa y la empresa de aseo recoge hasta 1 metro gratis), otro es el clandestino, es decir, el que arrojan en parques, separadores, orillas de ríos o sitios públicos, y el que sale de las constructoras de los diferentes proyectos urbanísticos.