En la madrugada del Viernes Santo, la Policía fue informada de una fiesta clandestina en Bogotá. Una persona fue capturada y otra resultó lesionada.

Al ser informados de la fiesta clandestina en la localidad de Usaquén, una patrulla del cuadrante se dirigió al sitio y al llegar fue recibida con objetos contundentes y piedras para que no procedieran a apagar la fiesta.

El subcomandante de la Policía de Bogotá, coronel Nelson Quiñones, indicó que decenas de personas estaban violando las medidas impuestas en la ciudad para contener la propagación del coronavirus.  

Quiñones dijo que «este hecho se presentó en la localidad de Usaquén en donde estaban unas personas dentro de un establecimiento, la ciudadanía hace el llamado a la Policía Nacional, y la patrulla cuando llega es recibida con objetos contundentes, de ahí sale una persona lesionada por quienes se encontraban en este recinto».

Finalmente, la fiesta se apagó y una persona fue capturada por alteración del orden público y atacar a los uniformados que llegaron a ejercer control sobre la celebración.

El oficial hizo un llamado a la ciudadanía para que siga acatando las medidas de toque de queda establecida por la Alcaldía de Bogotá para prevenir los contagios de Covid-19 y evitar que el tercer pico crezca a la velocidad que ocurrió con la primera y segunda ola.

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