Pese a sus necesidades económicas y convalecencias, un grupo de discapacitados decidió hacerse oír, contó sus historias y denunció la falta de garantías, derechos y oportunidades por parte del municipio en materia de salud, transporte y trabajo.


socializacion-1.jpg
El 10 de Diciembre del año 2010 la vida le cambió a Gerardo Prieto, un albañil de 55 años residente en el barrio San Nicolás Soacha y Tecnólogo en construcción egresado del SENA, cuando luego de tener un accidente laboral y de acudir al médico, le anunciaron que había sufrido un daño en la médula espinal y que quedaría en estado de paraplejia. “Yo llegué normal a trabajar, ese día había llovido duro y tenía que hacer una impermeabilización en un segundo piso; a raíz de eso pise una teja que no tenía soporte ni nada, caí al primer piso y tuve un trauma raquimedular. Me operaron el 24 de diciembre y el 31 me dieron de alta, pero el 10 de Febrero de 2011 fui hospitalizado de nuevo por una infección urinaria y una escara (úlcera por presión) en la parte del sacro. A partir de esa fecha duré 40 días internado en el hospital Carlos Lleras y hasta la presente estoy hospitalizado en mi casa, entonces vienen aquí a revisarme y hacerme curaciones”, contó el afectado.

Tras tener que soportar la pesadilla de no poder caminar, para Gerardo la lucha apenas comenzaba, pues la esperanza de obtener una indemnización o una pensión se vio pisoteada ante la negativa de su empleador y del Seguro Social. “No recibí absolutamente nada porque los abogados nunca tomaron mi caso, ya que yo no tenía contrato de trabajo, pues era lo que llamamos los constructores ‘un chicharrón’, un trabajo que se hacía en un día y ya. Como segunda medida, gestioné ante el Instituto del Seguro Social mi pensión por invalidez, porque mi EPS (Cruz Blanca) me remitió allá para que me reconocieran la discapacidad; allá tengo cotizadas 443 semanas, pero la pensión me fue negada porque no tenía cotizadas 100 semanas que faltaban antes del accidente. La EPS hace 6 meses que no me paga incapacidad porque ellos aducen que son 180 días que le pagan a uno. Entonces yo pregunto, ¿quién responde por uno en estos casos?”, expresó. Igualmente, agregó que desde hace 5 meses la EPS Home Salud en convenio con Cruz Blanca, le está negando su derecho a las terapias físicas domiciliarias.

Al igual que Gerardo, otros habitantes del barrio San Nicolás que han tenido que convivir con alguna discapacidad, denunciaron la escasez de garantías por parte del municipio. Tal es el caso de María Luz León, vecina de Gerardo y madre cabeza de familia de Liliana Patricia Troya, de 34 años, quien desde su nacimiento padece de parálisis cerebral por falta de oxígeno. María Luz contó cómo en una ocasión casi pierde a su hija por ausencia de oxígeno.

“Aquí en Soacha no se consigue una ambulancia, acá se muere una persona buscando apoyo y en eso sí es pésimo el Hospital de Soacha, lo digo por la experiencia de Liliana. En diciembre del año pasado mi niña casi se muere a las 5 de la mañana por falta de oxígeno, porque a ella le dio una neumonía y la tuvieron entubada 20 días. Los médicos domiciliarios de ‘Cuidarte Tu Salud’ vinieron a verla ese día, pero ellos dijeron inmediatamente que a la niña tocaba llevarla de urgencias. Ese día llamamos al 123 y lo primero que alegaron fue que esto no pertenecía a Bogotá sino a Cundinamarca, y por eso no podían despachar nada. El médico habló con ellos y les dijo que era urgente y que la niña se estaba muriendo, pero lo tomaron del pelo; luego nos hicieron llamar al hospital de Soacha y allá pusieron una grabación en inglés y no contestaron. Yo lloraba mucho porque la niña se estaba ahogando, sin embargo el médico me tranquilizó y él se fue a conseguir una ambulancia a esa hora. Ya como a las 6 am estaban aquí con una ambulancia de ‘Cuidarte’, y gracias a eso no se murió la niña”, declaró.

Adicional a lo anterior, María Luz manifestó que su hija Liliana, a pesar de estar en estado de parálisis, no tiene una silla de ruedas y cuando se ha intentado conseguirla por el Sisbén, se la han negado. “Todos me decían que en el Sisbén me la daban, pero por el hecho de tener Seguro Social no me la dieron. Es decir, que uno tiene que vivir debajo de un puente para tener ese derecho”. A esto cabe agregarle que uno de los problemas del barrio San Nicolás, es la ausencia de un Centro de Salud.

Además de Liliana, a su vecina Roselía Pinzón de 64 años, también le han negado su silla de ruedas y por tal razón debe seguir caminando con dolor y dificultad debido a la deformación de sus piernas y cadera por la enfermedad de poliomielitis. Otros discapacitados del barrio San Nicolás como Cecilia Maecha, quien a sus 70 años sufre de parálisis en media parte superior de su cuerpo y ha perdido en alto grado sus habilidades lingüísticas por una trombosis, asegura que en varias oportunidades los candidatos políticos y funcionarios del municipio les han prometido ayudas, tratamientos e incluso mercados. Sin embargo, las promesas se han roto y todo ha sido engaños y burlas.

La secretaria de Desarrollo Social de Soacha, Consuelo González, anunció la posibilidad de brindarles ayuda en el tema de las sillas de ruedas. “Nosotros miramos el rango de edad para establecer cuáles ayudas les cubre el Plan Obligatorio de Salud (POS). Si estas ayudas no las cubre el P.O.S, nosotros debemos ayudar a suminístraselas; para no limitarnos tanto al puntaje del Sisben, lo importante es confirmar que la persona no tenga capacidad de pago y tener el soporte de que la persona está en nivel de vulnerabilidad”.

Así mismo habló de algunos servicios que ofrece el Centro de Rehabilitación Integral Teletón (CRIT) a la comunidad discapacitada. “Hay que aclarar que Teletón es una institución privada y frente a eso nosotros hemos hablado con ellos para facilitar que esa población vulnerable pueda acceder a algunos servicios. Sin embargo ellos tienen una forma de cobro y unas tarifas establecidas, entonces no es fácil porque son tarifas entre 100 mil y 200 mil pesos que manejan ellos por su kit de terapias. Entonces es muy costoso ya que queremos ofrecer kits para 50 personas, pero esos tratamientos son por años; por eso estamos en una revisión de los recursos porque en este momento no contamos con suficientes recursos para poder garantizar estos servicios”. Por último anunció la realización de unos talleres para la orientación a discapacitados que se realizan desde el 24 de agosto en el CRIT, a cargo de Teletón en alianza con la Alcaldía, el Centro de Atención a Discapacitados (CADIS) y el IMRDS.

El dilema del transporte es otro de los temas que agobia a muchas personas discapacitadas, tanto invidentes como paralíticos a causa de barreras arquitectónicas como la ausencia de rampas en los buses o semáforos sonoros para ciegos, pero no solo por este motivo, sino a veces por discriminación de los transportadores. “Para que a uno lo recojan los buses muchas veces es difícil, pues creen que uno solamente va a mendigar o a pedir y no lo llevan”, afirmó Freddy Galindo, invidente y representante municipal del consejo de política social de discapacidad.

¿Y el trabajito qué?

“Como tal no hay una política laboral para nosotros, ni siquiera está clara la política nacional de discapacidad. Yo trabajo ahorita con lácteos y panadería, porque siempre me ha gustado la cocina, pero por muchos años me sentí muy vulnerado en el campo laboral, en apoyo de capacitación y empleabilidad”, sostuvo Freddy Galindo.
Gerardo Prieto es uno de los discapacitados afectados por la falta de oportunidades laborales, sin embargo su perseverancia, entereza y espíritu guerrero se mantienen firmes. Finalmente aseguró que la gente discapacitada tendría más oportunidades laborales, si en vez de mirárseles con lastima, se les viera desde la parte productiva:

“Yo ahorita no tengo trabajo ni recibo pensión, por ahora estoy haciendo unas muñecas artesanales, mi esposa es quien a veces ‘se las rebusca’. A título personal quiero hacerle un llamado a nuestros gobernantes para que volteen sus ojos hacia nosotros, porque a pesar de necesitar muchas cosas, también tenemos mucho para dar. Mi petición sería poder trabajar en cualquier puesto y en cualquier entidad; yo he visto hasta celadores en sillas de ruedas y me siento en facultades de dictar conferencias en empresas constructoras para prevenir los accidentes de trabajo ó en aseguradoras de riesgos profesionales. El que yo esté en silla de ruedas no me impide que pueda tener muchas ideas, hasta libros he pensado escribir, pero no tengo los recursos para llevarlo a cabo. Teniendo un empleo puedo ejecutar mi idea que es hacer una fundación llamada FUNDISCAPACES (Fundación de Discapacitados Capaces) para poder ayudar a las personas como yo que no quieren que no se nos mire con lástima, sino desde el punto de vista productivo”.

Si desean contactarse con Gerardo Prieto o algunas de las personas aquí reseñadas, comuníquese al número 3173402253 ó al correo [email protected]