Caída de una niña en la Plaza de Bolívar desata alerta sobre la crisis de la minga indígena en Bogotá

El accidente de una niña de 7 años en la Plaza de Bolívar encendió las alarmas sobre las condiciones en las que permanece la minga indígena en Bogotá. Mientras crecen las tensiones, los manifestantes exigen respuestas del Gobierno Nacional.

La protesta de indígenas en Bogotá se vio marcada por un accidente ocurrido el pasado 2 de abril, cuando una niña de 7 años de edad se cayó de una chiva dentro del campamento temporal instalado en la Plaza de Bolívar. Este hecho encendió las alarmas sobre las condiciones en las que viven estas comunidades en un espacio cercano a la Casa de Nariño.

El incidente fue atendido de inmediato por la Secretaría de Salud, que envió personal médico extramural para brindarle los primeros auxilios. Posteriormente, la menor fue trasladada al Hospital Santa Clara, donde permanece bajo observación. Según el informe oficial, su estado de salud es estable y se encuentra acompañada por su familia.

Este suceso ha puesto de relieve una problemática mayor: los riesgos a los que están expuestas estas comunidades, en especial los niños y adultos mayores, debido a las precarias condiciones en las que habitan, esperando una solución por parte del Gobierno Nacional.

La Alcaldía de Bogotá ha identificado diversos peligros en medio de esta contingencia, entre ellos la falta de acceso a agua potable, la manipulación inadecuada de alimentos, la ausencia de baños adecuados y el uso de fogones artesanales con leña y gas. Estas condiciones no solo incrementan la posibilidad de enfermedades respiratorias y gastrointestinales, sino también el riesgo de incendios e intoxicaciones.

Otro de los puntos críticos señalados por las autoridades es la falta de supervisión de los niños y adolescentes dentro del asentamiento. Se ha evidenciado que varios niños y adolecentes permanecen sin la presencia constante de sus cuidadores, lo que incrementa la posibilidad de accidentes o situaciones de vulnerabilidad.

Bloqueos y disturbios en el centro de Bogotá

Mientras la menor se recupera, la protesta indígena en Bogotá continúa escalando. Desde tempranas horas de la mañana del 3 de abril, manifestantes bloquearon varias vías principales de la ciudad, incluyendo la Carrera Décima con Avenida Jiménez, en el centro histórico de la capital del país.

Algunos manifestantes utilizaron buses del sistema de transporte como barricadas, pinchando sus llantas, rompiendo ventanas y pintando grafitis en sus carrocerías. También se registraron enfrentamientos con la fuerza pública, lo que generó momentos de tensión entre ciudadanos y manifestantes.

Según TransMilenio, las estaciones troncales de San Diego, Las Nieves, San Victorino, Museo del Oro y Aguas tuvieron que ser cerradas temporalmente, y al menos diez paraderos zonales dejaron de operar. En total, se reportaron afectaciones a más de 6.700 usuarios en plena hora pico.

La Secretaría de Seguridad informó que se han agotado las instancias de diálogo con las comunidades indígenas y que cualquier intervención policial requiere autorización del Ministerio del Interior. Sin embargo, la tensión sigue en aumento, con algunos manifestantes portando machetes y navajas, según reportes de ciudadanos y medios de comunicación.

Por su parte, voceros indígenas han negado las acusaciones de violencia y aseguraron que su única intención es exigir el cumplimiento de acuerdos pactados con el Gobierno Nacional. Argumentan que, desde su llegada no han recibido respuesta por parte de las autoridades y que las condiciones en las que se encuentran en la Plaza de Bolívar son precarias.

Ante esta situación, la Secretaría de Salud ha hecho un llamado urgente al Gobierno Nacional para que se establezcan mecanismos de diálogo que permitan atender las demandas para garantizar un retorno seguro a sus territorios.

Mientras tanto, la ciudad se enfrentan a una jornada con manifestaciones que continúan afectando la movilidad y la seguridad en el centro de la ciudad. Se espera que en las próximas horas las autoridades definan los pasos a seguir para manejar la crisis y garantizar tanto el derecho a la protesta como la tranquilidad de los otros actores de la sociedad.

Foto: Presidencia de la República y Alcaldía de Bogotá

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