Una emergencia sanitaria está a punto de presentarse en el barrio san Fernando por cuenta del taponamiento de las alcantarillas de la calle 7 B y ante la ausencia de cultura ciudadana en algunas personas que botan indiscriminadamente desechos a los ductos.


Para algunos residentes de San Fernando en la comuna uno, el sol que hace por estos días en Soacha ha sido una bendición extra que significa unos días más de tranquilidad, ya que cuando llueve el agua no da tregua y se acumula en la cuadra de la carrera 12 con calle 7 B, ingresando de manera desproporcionada a los hogares de las familias que allí residen. Además el alcantarillado está a punto de colapsar por el grado de taponamiento en el que se encuentra.

“Cuando llueve esto se convierte en una laguna porque el agua se trata de pasar a donde algunos vecinos, eso se debe en gran parte a que la vía se dañó cuando las busetas hacían ruta por aquí debido a que estaban arreglando la vía principal a Compartir”, indicó José Leiva, aduciendo además que las Instituciones educativas Cosmos y Santa Verónica también se ven afectadas por esta problemática a la que aún no encuentran una oportuna solución.

Hay que mencionar que como estrategia, la comunidad instaló un reductor de velocidad en la calle 7B pero no precisamente para que los carros sean los que frenan, sino para que el agua no pase hacia las casas que se encuentran sobre dicha vía. Además hay que tener en cuenta que algunas personas no tienen conciencia ciudadana y botan la basura en el piso, situación que incrementa el riesgo de taponamiento de las alcantarillas y de las cajas que transportan las aguas negras del barrio.

“Hicimos este policía con algunos vecinos porque el agua se le entra a la gente y para sacarla es muy complicado, pero el problema es que son aguas negras y además de tener que sacarlas de la casa para desinfectar el piso y las paredes nos demoramos hasta una semana, por este motivo hemos realizado llamadas para que vengan y destapen los desagües, ya que la última vez que vinieron fue hace como seis meses”, dijo Jenny Roncancio, vecina de la zona.

“Usted calcula la profundidad de la caja y puede darse cuenta que el agua tiene un nivel de un metro, pero la situación complicada es la de las alcantarillas porque cuando se rebota el agua, el olor es insoportable y el riesgo de que uno se enferme es tenaz, como si fuera poco, aquí hay algunas familias que tienen niños”, sostuvo.

Los residentes admiten que la falta de educación en algunos vecinos es un factor de riesgo porque las inundaciones pueden ser inminentes, si no se toman las medidas de protección adecuadas. Por lo pronto ya se han iniciado algunas gestiones para que trabajadores de la Empresa de aseo del municipio realicen las labores de recolección de manera periódica, cosa que ya se empezó a cumplir por parte de los encargados de esta tarea.

Ahora resta solicitar la presencia de la empresa de acueducto, para ello se están programando reuniones entre la comunidad, ya que como se logró en el caso de las rejillas que esta misma empresa otorgó para que se instalaran en algunas otras calles del barrio, se espera una acción positiva en este caso donde debe primar la salud de los pobladores de la calle 7B del barrio San Fernando.