A propósito del foro “un campo para el campo“ al que estaban invitados los candidatos Presidenciales, narraré mi pequeña experiencia sobre un aspecto de la inmensa problemática que consideramos aqueja a este importante sector de nuestra sociedad, las malas vías.


Fue el pasado feriado de mañanita que salimos de paseo con mi familia y decidimos tomar una ruta que acordamos no fuera la tradicional vía Melgar, así salimos de Soacha y tomamos la vía a Sibate, allí nos reencontramos con el Municipio vecino, que a propósito por estos días celebró sus 42 años de vida, el cual se ha desarrollado de manera admirable en lo económico, cultural y social. Con agrado recorrimos parte de sus vías pavimentadas, en un ambiente de orden, sin el azore que producen los vendedores ambulantes, ocupando en desorden el espacio público.

Continuamos la ruta por la vía de San Miguel y notábamos, como en tanto nos alejábamos del centro urbano, la inmensidad y hermosura del paisaje contrastaba con el abandono y deterioro de la vía delante de nosotros, vimos el regular estado de conservación de la plaza de toros de la aguadita, transitamos por la ciudad de Fusagasugá y nos adentramos por la vía de acceso al Municipio de Arbeláez, en medio de hermosas fincas a lado y lado de la vía, pero que como en las anteriores, el camino recorrido mantenía el aspecto de deterioro, producto del nulo mantenimiento, pero aun así se transitaba; una vez en el centro poblado, disfrutamos de la hospitalidad de sus gentes y de un delicioso, abundante y económico desayuno que es característico del lugar. Proseguimos nuestra marcha y tomamos el desvió para el municipio de Venecia, aquí la ruta se hizo más exigente tanto para la conducción, como para el vehículo en el que viajábamos, el paisaje absolutamente paradisiaco, las gentes que pudimos saludar, de una amabilidad que contrastaba con la dureza del camino recorrido por nosotros en plan de paseo, pero que para ellos es su vía de salida e ingreso de productos. Mirábamos a lo lejos la imponencia de la vía de Chinauta y abismo de por medio frente a nosotros el angosto y abandonado camino de herradura que pomposamente se denomina vía terciaria que nos llevaba hacia el Municipio de Venecia.

Curioso resultaba ver cómo se conservan de bien los avisos de inversiones, que seguramente alguna vez hiciera INVIAS sobre tales rutas, en fin, así arribamos al Municipio, visitamos nuestros amigos y de regreso decidimos tomar la vía a Pandi, para luego esta vez tomar la ruta tradicional. Este viaje nos permitió concluir lamentablemente que la denominada autopista del sur, además de ser la ruta tradicional, pareciera ser la única apropiada para movilizarse hacia esa zona del país, sin que transitar se convierta en un suplicio, por la cantidad de huecos, obstáculos y polvo que se tienen que tragar los “aventureros” que recorramos tales caminos; pero eso si, no olvidemos que son esas las “autopistas” que recorren todos los días, los NO “beneficiarios” del Agro Ingreso Seguro, nuestros queridos pero olvidados compatriotas trabajadores del Campo de esa zona de Colombia.

Coletilla: Cuántos de estos cuadros se repiten en nuestro querido municipio de Soacha. Ojalá que en el presupuesto municipal recién aprobado, exista una jugosa partida, que sea bien invertida, junto con los dineros del INVIAS para recuperación de nuestras vías terciarias.