El nuevo diseño del Plan de Ordenamiento Territorial (POT) también potenciaría la capacidad agrícola en sus espacios rurales por medio de la mejora en la tenencia de la tierra, asistencia técnica de calidad y vivienda digna para los agricultores.

La Secretaría Distrital de Planeación (SDP) comunicó que avanzan los diálogos para diseñar el Plan de Ordenamiento Territorial (POT) que se presentará desde la administración de Claudia López. En estos espacios, aspectos como el desarrollo de la zona rural de Bogotá han sido tenidos en cuenta.

Como dato interesante, la SDP detalló que la ciudad cuenta con un 75 % de suelo rural y un 25 % de suelo urbano y de expansión. No obstante, la ciudad tan solo aporta el 5 % de alimentos para su propio abastecimiento.

Sumado a lo anterior, según Cifras del Consorcio Rural 2020, el año pasado ingresaron a la ciudad 987.703 toneladas de alimentos provenientes de Cundinamarca, lo cual representó un 42 % del total de los productos. El segundo mayor aporte provino de Boyacá, con el 15 % y el tercero fue Meta, con el 12 %.

Teniendo en cuenta estos datos, se planea reforzar la capacidad agrícola que tiene la ciudad por medio de estrategias que incentiven esta actividad económica. Para ello se ha propuesto contar con una Central de Abastos moderna y acorde con las necesidades de la población, además de más y mejores equipos, que se suman a una estrategia de relevo generacional.

“La pandemia nos hace repensar la problemática de inseguridad alimentaria que tiene Bogotá, que además no cuenta con un perfil alimentario y una central de abastos moderna que responda a las necesidades de la ciudad”, fue uno de los comentarios registrados durante la reunión.

Según la ciudadanía que ha participado de estos encuentros, también es importante que se resuelvan problemas como la tenencia de tierra, la asistencia técnica de calidad y permanente, una vivienda digna para las familias agricultoras, acceso a créditos blandos, vías de penetración, centros de acopio, defensa del mercado interno y la estimulación de la comercialización directa por parte del campesinado.

“La mayoría de los agricultores es mayor de 50 años de edad y aumenta el éxodo de los jóvenes a los centros urbanos por falta de oportunidades labores y calidad de vida en el sector rural”, hace también parte del análisis.

Según sus proponentes, la ejecución de estas iniciativas fortalecerían la seguridad alimentaria de la ciudad para los próximos años, teniendo en cuenta que, según la Encuesta Multipropósito de 2017, un 2,5 % de la población consume menos de tres comidas diarias y el 13, 8 % de los recién nacidos presenta bajo peso al nacer.

Datos del Sistema de Vigilancia Alimentaria y Nutricional también muestran que, a septiembre del año pasado, 1,2 % de los niños menores a 5 años en la ciudad presentaron desnutrición aguda.

Fuente: ElEspectador.com