América Latina alcanzó en 2020 niveles no observados en los últimos años de pobreza y pobreza extrema, así como un empeoramiento en los índices de desigualdad en la región a causa de la pandemia del nuevo coronavirus, indicó la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).

La secretaria ejecutiva de la CEPAL, Alicia Bárcena, lanzó este jueves de manera virtual la nueva edición del reporte anual Panorama Social de América Latina 2020.

El reporte señaló que la pandemia de la enfermedad del nuevo coronavirus (COVID-19) irrumpió en un escenario regional económico, social y político complejo, de bajo crecimiento, aumento de la pobreza y crecientes tensiones sociales.

«La pandemia ha evidenciado y exacerbado las grandes brechas estructurales de la región y, en la actualidad, se vive un momento de elevada incertidumbre en el que aún no están delineadas ni la forma ni la velocidad de la salida de la crisis», dijo Bárcena.

En su presentación, Bárcena hizo énfasis en los altos niveles de informalidad y falta de protección social que caracterizaron a la región previo a la pandemia, así como a la «injusta» división sexual del trabajo, que vino a exacerbar el impacto de la crisis.

«Los costos de la desigualdad se han vuelto insostenibles» y «es necesario reconstruir con igualdad y sostenibilidad, apuntando a la creación de un verdadero Estado de bienestar, tarea largamente postergada en la región», apuntó.

Para Bárcena, se debe garantizar la salud, la educación y la inclusión digital, en medio de «una coyuntura crítica que redefine lo que es posible, y abre una ventana de oportunidad para dejar atrás la cultura del privilegio».

Según el informe de la CEPAL, las tasas de ocupación y participación laboral de la región disminuyeron el año pasado, sobre todo entre las mujeres, debido a la emergencia sanitaria y a las restricciones impuestas para evitar la propagación del virus.

El reporte advirtió sobre los fuertes impactos de la COVID-19 en el mercado laboral, con una tasa de desocupación regional que se ubicó en 10,7 por ciento al cierre de 2020, un incremento de 2,6 puntos porcentuales respecto a 2019 (8,1 por ciento).La caída generalizada del empleo y la salida de la fuerza de trabajo ha afectado con mayor intensidad a mujeres, trabajadoras y trabajadores informales, jóvenes y migrantes.Ante este escenario, insistió en la urgencia de «invertir en este sector para enfrentar la crisis, garantizar el derecho a cuidar y a recibir cuidados, así como reactivar la economía desde una perspectiva de igualdad y desarrollo sostenible».

La CEPAL estimó en su documento que a finales de 2020, las personas pobres llegaron a 209 millones en la región, es decir, 22 millones más que un año antes, a pesar de las 263 medidas de protección social de emergencia que los países latinoamericanos aplicaron para frenar las consecuencias.

Esas medidas de protección alcanzaron al 49,4 por ciento de la población, el equivalente a unos 84 millones de hogares o 326 millones de personas, según el informe.

El informe señaló que persisten las brechas entre grupos de población, dado que la pobreza es mayor en áreas rurales entre niñas, niños y jóvenes, así como indígenas, afrodescendientes y población con menores niveles educativos.

Llamó en ese sentido a garantizar la protección social universal como pilar central del «Estado de bienestar», a la vez que instó a implementar o continuar en el corto plazo con las transferencias monetarias de emergencia, como el ingreso básico de emergencia, el bono contra el hambre y los fondos para mujeres.

El documento agregó que en el mediano y largo plazos se debe avanzar hacia un ingreso básico universal, con prioridad a las familias con niños, niñas y adolescentes, así como apostar por sistemas universales, integrales y sostenibles de protección social e incrementar su cobertura.Hizo hincapié, asimismo, en la necesidad de forjar nuevos pactos sociales y fiscales para la igualdad en tiempos de pandemia.

Fuente: Agencia Xinhua.