La polémica y poco eficiente cicloruta que se habilitó sobre la carrera séptima, entre las calles 13 y 21 de Soacha en julio de 2011, no es más que una ‘comodín’ para los vendedores ambulantes y una peligrosa trampa para ciclistas, peatones y conductores. A diario se presentan accidentes que dejan lesionados, especialmente en determinados cruces.


No es la primera vez que este medio de comunicación presencia accidentes en varios puntos de la cicloruta, debido a factores como la escasa e inadecuada señalización, pero ante todo, a la falta de civismo y cultura de los ciudadanos que frecuentan esta zona céntrica de la ciudad.

Es fácil para un conductor que baje en sentido oriente-occidente atropellar a un ciclista que se desplace hacia el Tropezón, debido a que la costumbre es observar los vehículos que ingresan al parque. “Uno siempre está pendiente de los carros que se desplazan hacia el centro, como es costumbre, pero la verdad pocas veces se observa al otro lado. Personalmente he estado a punto de atropellar a varios ciclistas por esa particularidad que hay porque los carros van en un sentido y los ciclistas en otro”, dijo Augusto Camacho, conductor que reside en la comuna seis.

En Julio de 2011, cuando era alcalde José Ernesto Martínez y Director de Transporte William Ardila, se habilitó esta cicloruta con el argumento de crear un espacio para los ciclistas. Sin embargo no se tuvo en cuenta que en Soacha no hay cultura para utilizar este tipo de espacios y que en vez de beneficiar a la población, con el tiempo se convierten en un dolor de cabeza, tanto para la comunidad como para los mismos habitantes.

“Hace como dos meses me atropelló un ciclista cerca a la secretaría de educación, pasan como alma que lleva el Diablo y no miden que pueden lesionar a alguien por la imprudencia y el afán”, sostuvo Lina Marulanda, transeúnte de la carrera séptima.

“Sería bueno que quitaran esta cicloruta, es más, la alcaldía debería prohibir el tránsito de bicicletas por la carrera séptima porque muchos ladrones utilizan la cicloruta para robar. Pasan en bicicleta y le rapan a uno el celular, los aretes o cualquier objeto”, argumentó Camila Patiño, habitante de la comuna dos.

Otro de los aspectos es la ampliación del espacio para los vendedores informales. “Ya no se conforman con ocupar el andén sino que además se parquean en la cicloruta. La Alcaldía lo que hizo fue premiarlos”, aseguró Sebastián Perdomo, habitante del centro de Soacha.

Pero al parecer a la Alcaldía y a la Dirección de Transporte no les interesa que ocurran accidentes en la cicloruta, ni mucho menos, que los vendedores la invadan.

¿Será necesario acaso que se presenten muertos para que por fin las autoridades se den cuenta del grave riesgo que representa esta cilcoruta en el centro de Soacha?