Esta es la suma que gastamos para pagarle a los SENADORES Y REPRESENTANTES A LA CAMARA que acabamos de elegir. Son 102 senadores y cada uno gana un salario minino de ($21.000.000,oo) VEINTIUN MILLONES DE PESOS y 166 representantes a la cámara que ganan una suma muy similar.


Deben estar tristes porque se hundió el proyecto que se había presentado y que pasó en la cámara en primera vuelta, como un favor político a los que apoyaban la reelección de Uribe y que permitía aumentarles el (29%), unos ($6.090.000,oo) mensuales, mientras que el 90 % de los colombianos sólo recibieron un aumento del (3%) del salario mínimo, esto es $15.000,oo mensuales; y eso que ese (90%) de los colombianos sí trabaja las 11 horas ordinarias , porque con la reforma laboral de Uribe, ya se podría decir que no existen ni horas extras, ni mucho menos las horas nocturnas, todas se pagan casi que como normales u ordinarias.

Ello sin contar que los honorables congresistas reciben 50 S.M.L.M. ($27.000.000,oo) mensuales de sus Unidades de Trabajo Legislativo, mas lo que cuesta mantener el Congreso de la República (servicios públicos, gasolina, suministros de cafetería, empleados , etc).

El sistema bicameral de Colombia ha permitido por muchos años que tramitar una Ley en Colombia sea dispendioso, complicado, demorado y hasta imposible. Ello ha llevado a los gobiernos a decretar estados excepcionales y a que exista una serie de leyes que le permiten al ejecutivo legislar, como los recientes decretos de la emergencia social, con las graves consecuencias que ello conlleva para la DEMOCRACIA.

Los trámites legislativos, además de ser largos, tediosos y complejos, permiten que se expidan normas con “micos u Orangutanes” que le causan un gran daño al país, a la democracia y que son utilizados por los corruptos para obtener el mayor provecho de una forma legal.

Son muchas las normas que la Corte Constitucional declara INEXEQUIBLES, por encontrar que fueron aprobadas con violación de los principios fundamentales amparados por la constitución política; son muchas las acciones de tutela que cursan en los estrados judiciales ante la violación y vulneración de derechos de los ciudadanos, sin contar las acciones populares y de grupo, y el habeas corpus.

Este sistema bicameral que lleva tantos años y que le cuesta miles de millones al país mensualmente, es el que hace que en Colombia todos los días salgan normas cuya duración es corta, pero que alcanzan a ser aplicadas en algunos casos y que le cuestan muchísimo dinero al país, cuando son derogadas y es el Estado el que tiene que asumir las demandas en su contra por los daños que se ocasionaron.

Ya es hora de que en Colombia exista una verdadera REFORMA, no solo a la justicia, sino a la política y una REFORMA LEGISLATIVA, que permita que las normas sean tramitadas de manera ágil y oportuna, para que cuando entren en funcionamiento no tengan que ser reformadas una y otra vez, convirtiéndose en verdaderas colchas de retazos y en algunos casos inaplicables por las mismas contradicciones que ellas presentan.

El nuevo presidente, si quiere luchar contra la corrupción, debe empezar por reformar el congreso de la república, reducir ostensiblemente sus curules, modificar los requisitos para ser elegido REPRESENTANTE A LA CAMARA O SENADOR, evitando con ello que tantos mediocres lleguen a esta tan honorable posición y se conviertan en soldados de la corrupción y del clientelismo, y que ese dinero que hoy se malgasta sea invertido en las necesidades de los entes territoriales que tienen que limosnear del Gobierno central los recursos para las necesidades básicas de sus comunidades.

Que lástima que hasta el momento ningún candidato presidencial se haya comprometido firmemente con este propósito, será por el miedo a los políticos o por el miedo a perder el apoyo de los clientelistas y manipuladores de los votos.