Cansados aseguran estar los habitantes del centro de Compartir y del barrio Quintas de Santa Ana por la presencia de motociclistas que varias veces a la semana se reúnen para hacer competiciones y “trucos” con sus vehículos. La comunidad asegura que el ruido y las “maromas” hasta altas horas de la noche perjudican el descanso a decenas de familias.


Con el aumento de los usuarios de este tipo de vehículos, el surgimiento de los clubes de motociclistas se hace cada vez más popular. Conjuntamente, el hecho de poder demostrar las capacidades que tienen al volante los impulsa a hacer trucos que hasta el momento están prohibidos por el Código Nacional de Transito. Si bien la comunidad no está totalmente en desacuerdo con estos grupos, aseguran que los barrios no son el lugar adecuado para que se reúnan, puesto que están priorizando su pasatiempo sobre el bien común.

“Desde que son las seis de la tarde empiezan a reunirse por toda la vía principal de Compartir, en la 26 o en la Carrera 11d aprovechan el largo de las vías para hacer “maromas” sin importar quién esté pasando; en la 11 no les importa que haya tres reductores de velocidad, los utilizan para levantar la llanta delantera de la motocicleta y andar sobre la trasera, mientras dos personas están en la moto, no se detienen ni aunque un niño necesite pasar la calle”, expresó Claudia Reyes, habitante de Compartir.

Para las personas que dicen sentirse afectadas, lo que más les incomoda durante las madrugadas, cuando el riesgo de accidentes sólo está entre las personas que participan de la actividad, es el ruido generado por las motos, pues aseguran que la mayoría de los presentes las modifican para que produzcan un sonido más fuerte de lo normal.

“Si se reúnen cuarenta son pocos, siempre están moviendo las motos y el ruido se alcanza a escuchar a varias cuadras, incluso, no les basta con el ruido de sus vehículos, con ellos siempre llevan uno o dos carros que tienen el sonido modificado y lo mantienen toda la noche a lo que pueden dar. El problema es que son tantos y al parecer entre ellos se mueve microtráfico, entonces nadie se atreve a decirles nada”, manifestó Nicolás Ortiz, residente de la comuna uno.

Aunque la inseguridad vial generada por los motociclistas es uno de los problemas más grandes, las personas aseguran que quienes están mayormente perjudicados son los niños, ya que uno de los puntos acostumbrados para el encuentro es la cancha principal del barrio Quintas de Santa Ana Nueva.

“Se volvió costumbre ver que los niños están jugando en la cancha, aún sin ser las siete de la noche y empiezan a llegar ellos para hacer sus cosas. Sin importarles que los menores jueguen empiezan a rodearlos con las motocicletas hasta que los pequeños se van, después empiezan a andar las cuarenta motos sobre el espacio de los pequeños y también ubican los carros con los que ponen la música ahí, contribuyendo de forma preocupante al daño de la cancha que ya está bastante deteriorada”, agregó German Ríos, habitante de Quintas de Santa Ana.

Finalmente, uno de los jóvenes que hace parte del club de motociclistas se manifestó, asegurando que la idea es practicar para el establecimiento de un deporte que cada vez está tomando más fuerza en el país.

“Lo que nosotros hacemos es perfeccionar el manejo de la moto a través del Stunt, es un deporte en el que queremos mejorar nuestras destrezas con las motos. A falta del espacio en el municipio para poder practicarlo, usamos algunos lugares lo suficientemente grandes para poder movernos, no obstante nuestro objetivo no es incomodar a la gente ni causar vandalismo, sino acentuar una cultura que de alguna forma promueva el respeto por el buen uso de la moto”, concluyó el joven, Julián Arias.