En el año 2013, un soachuno raizal ingresó a Corabastos como jefe de control interno y auditor, pero debido a la complejidad de su trabajo y a las implicaciones que este requería para el cumplimiento de su deber, empezó a ser víctima de acoso laboral hasta que fue despedido. Recientemente el Juzgado Laboral No. 13, en reconocimiento de sus derechos, falló a su favor ordenando el reintegro a sus labores.


Una responsabilidad como la manejada por el soachuno Víctor Edgar Bello, cuando empezó a ser víctima de acoso laboral en el 2013, implica que el individuo vele por el correcto funcionamiento de todos los integrantes de una empresa o corporación; de esa forma, cuando el jefe de control interno halla irregularidades, su deber es registrarlas para corregirlas. A raíz de los resultados de su trabajo, Bello empezó a sufrir acoso laboral.

“Mi trabajo me llevaba a revisar ciertos temas que para algunos no eran bien vistos, partiendo de ahí empezaron a esconder información y a buscar la forma de perjudicar mi labor, entre ellas menospreciar el trabajo que yo hacía, lo tildaban de mal hecho”, relató Víctor Bello.

De acuerdo con el denunciante, sumado a la búsqueda de la forma de perjudicar su labor y resultados al interior de la corporación, las insinuaciones ante los demás trabajadores fueron usadas como otra forma para afectar su estancia en Corabastos. Según Bello, con temas simples y que incluso no hacían parte de su responsabilidad.

“Uno de los puntos límites de acoso laboral a los que me tuve que enfrentar fue que el gerente llegó a reprocharme, a través de chat público con los demás directivos de la corporación, que yo por qué había dejado la luz prendida y de la misma forma, cualquier situación daba pie para hacer público el acoso al que me tuve que enfrentar”, detalló.

En vista de las condiciones de trabajo con las que tenía que ejercer su labor, Bello denunció acoso laboral por primera vez el 25 de junio de 2013, viéndose obligado a repetir el llamado el 29 de agosto, y de acuerdo con las políticas internas de la corporación se citó a un comité de convivencia para solucionar los inconvenientes presentados, sin embargo, el resultado no fue el esperado por la víctima de acoso.

“Una vez citado el comité de convivencia, no asisten los representantes de los trabajadores y por lo tanto no se tomaron las medidas correctivas, ni se persuadió al gerente ni a los directivos que me estaban haciendo acoso laboral. El día treinta, en la mañana, por haber citado a dicho encuentro continuaron con su comportamiento; así remití un oficio pidiendo formalmente una explicación el por qué de su comportamiento con mi trabajo, no obstante la situación continuó siendo la misma, hasta que un tiempo después se presentó mi despido sin justa causa”.

Con el objetivo de restituir sus derechos laborales, Víctor Bello acudió a medidas judiciales, presentando la respectiva novedad ante el juzgado laboral N° 13, el cual halló la razón en la versión del demandante, motivo por el que después de más de un año del inconveniente, se ordenó a los directivos de Corabastos restituir al demandante a sus labores y garantizar la indemnización por el tiempo de trabajo perdido y la garantía del respeto de sus derechos laborales y la libre ejecución de sus labores.

Teniendo en cuenta la experiencia del soachuno, pese a las garantías laborales puestas en el papel y que deben estar rigiendo en cada entidad, se presentan casos de acoso laboral que afectan el desarrollo de las labores de los trabajadores. Como ejemplo, Bello recuerda que el promover un acuerdo basado en los términos legales y los derechos de los trabajadores, acudiendo a las instancias que sean necesarias, siempre será la forma correcta de subsanar y evitar posteriores inconvenientes en cualquier entorno laboral.

El fallo del Juzgado 13 Laboral del circuito de Bogotá es en primera instancia.