Mal estado de las vías, huecos, señalización deficiente, bicicletas motorizadas, escasa presencia de las autoridades, falta de cultura ciudadana, intolerancia y alta percepción de inseguridad, fueron algunas de las deficiencias encontradas por la Defensoría del Pueblo.


El diagnóstico de la Defensoría –que cubrió los tramos de la Avenida Ciudad de Cali (desde el Portal de Américas, atravesando el sector del Tintal, hasta la calle 13), y en Fontibón, desde la calle 13 con carrera 103– atendió 5 ejes de verificación: población en condición de discapacidad, servicios, presencia de las autoridades, evaluación de fuentes de riesgo y cultura ciudadana.

Dentro de los hallazgos en esta primera fase del plan ‘Defensoría en la ciclorruta’, se constató la dificultad de movilización que tienen las personas en condición de discapacidad, debido a la ausencia de una infraestructura adecuada y de semáforos inteligentes o sonoros en los cruces peatonales.

Asimismo, llama la atención la escasa presencia policial, principalmente en las intersecciones viales donde frecuentemente se infringen las normas de tránsito como la invasión de la vía por parte de los peatones, así como de las zonas peatonales por parte de los biciusuarios. Tampoco hay control sobre los bicitaxistas que fomentan el desorden en la vía.

“Consideramos que con mayor presencia de autoridades y cultura ciudadana mejora indefectiblemente el uso del sendero de ciclorrutas en la capital”, señala William Suárez, Defensor Regional Bogotá, quien encabeza el plan ‘Defensoría en la ciclorruta’.

Durante el recorrido se identificaron 12 huecos que ponen en riesgo la integridad de las personas, una alcantarilla sin tapa, el estado deficiente de la demarcación de los carriles, 3 puntos críticos donde no existe ningún tipo de demarcación, así como la presencia de vendedores ambulantes que invaden las vías, especialmente en los semáforos.

De otro lado, se detectó que tan solo una de cada diez personas utiliza medidas básicas de protección, como el casco. Otra de las problemáticas es el exceso de velocidad, porque a pesar de que el promedio permitido es de 10 km/h, los bicitaxistas motorizados alcanzan los 33 km/h.

Ante este panorama, la Defensoría del Pueblo exhorta a las autoridades competentes a encontrar alternativas para que se demarque claramente la vía de las ciclorrutas y los senderos peatonales, se refuerce la presencia de la Policía Nacional, al tiempo que considera necesario iniciar campañas de sensibilización ciudadana respecto al uso de este medio de transporte, así como la ampliación de la cobertura vial para los usuarios de las bicicletas en Bogotá.

Fuente: Publimetro.co