Las denuncias indican que los menores de edad, entre uno y cuatro años, están sometidos diariamente a castigos injustificados, incluso su espacio no cuenta con buenas condiciones de higiene. Sin embargo, esta es la única opción para el cuidado de los niños con la que cuentan varias madres trabajadoras del sector.


Pese al conocimiento de casos de maltrato infantil en el hogar comunitario del ICBF ubicado en la transversal 8E No. 1a-38 del barrio León XIII, en la comuna tres del municipio de Soacha, muy pocas personas se han atrevido a denunciarlos ante la entidad competente, además quienes se han atrevido a hacerlo manifiestan no haber obtenido respuesta.

Nohora Castellanos, abuela de una de las menores de edad que asistía al jardín, expresó: “A mi niña el 13 de marzo la recogimos a las 4:00 p.m., cuando la llevamos al baño se quejaba de un dolor y le miramos una mano marcada en su colita, la niña nos dijo que la profesora Inocencia le había pegado. Inmediatamente me fui al jardín y la profesora afirmó que ella no había sido, incluso sugirió que podría ser un amigo, que la niña se había caído o que la marca era de la ropa. Estoy recogiendo firmas para que respalden la denuncia del caso ante las autoridades, porque varias personas coinciden en decir que la señora le pega a los niños y los lava con manguera. De hecho mi niña estuvo hospitalizada por neumonía, después de un día que me la entregaron con la ropa toda mojada”.

“La niña me ha llegado con marcas de pellizcos, morados y una vez llegó con la boca reventada, pero la profesora siempre decía que era que la niña se caía o que los compañeritos le pegaban. Inicialmente no le puse cuidado, pero me llamó la atención que la niña todos los días salía con la ropa mojada y me enteré que uno de los castigos que le ponen a los niños por no hacer caso, es lavarlos con manguera”, expresó Johana Castellanos, madre de otra menor.

Por otra parte, una madre que prefirió tener su nombre en reserva, se refirió a su situación: “Mi niño tenía dos años y medio, ahora tiene cuatro, sólo estuvo un mes y medio en el jardín porque le cogió miedo, aún en este momento él se encuentra a esa señora (la docente) y le da pavor verla. En la casa vimos cambios en el comportamiento del niño, cuando comía se tapaba la nariz y decía que así le hacían en el colegio, también cuando lloraba se metía la mano a la boca, porque según él, la profe le hacía eso para que no llorara. No conozco de denuncias, yo lo saqué porque estaba cambiando mucho el comportamiento y me enteré de situaciones de maltrato sólo hasta que lo saqué de allí”.

Sumado a los casos de maltrato, las madres manifiestan malas condiciones de aseo del lugar, incluso, los vasos y cepillos para dientes se encuentran con hongos y suciedad, así se evidencia en las fotografías entregadas a este medio. Sin embargo, muchas mujeres cabeza de familia sólo cuentan con esta opción para el cuidado de sus pequeños, razón por la cual el jardín continúa recibiendo menores entre uno y cuatro años de edad.

“A la gente le da miedo denunciar y prefieren sacar a los niños de aquí. Fui al ICBF con las fotos, llevamos una carta y no ha pasado nada, incluso una vez me pasaron con un nutricionista que ni siquiera anotó mis datos. Yo quiero sentar un precedente para que no siga pasando lo mismo. El ICBF está para velar por el bienestar de los niños, no de los madres comunitarias”, agregó Nohora Castellanos.

Ante las situaciones expuestas y otros casos de maltrato, la cuidadora llamada Inocencia, responde que nunca hace eso y que no maltrata a los niños. El jardín ha estado cerrado por pequeños lapsos de tiempo, pero se vuelve a abrir y sigue funcionando normalmente.

Periodismopublico.com consultó a Carolina Ardila, Coordinadora de la Regional Soacha del ICBF, quien informó que la entidad se encuentra adelantando las investigaciones pertinentes para poder tomar medidas frente a lo sucedido.