Habitantes del municipio de Sutatausa reconocieron, documentaron y registraron 81 sitios arqueológicos.


Autopista_Sur-Soacha

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El arte rupestre es uno de los vestigios arqueológicos mas ampliamente distribuidos por todo el planeta y al mismo tiempo uno de los menos conocidos y comprendidos. Al igual que en muchos países de la región, en Colombia la conservación de miles de sitios con arte rupestre se esta viendo amenazada por diversos factores naturales y antrópicos, pero especialmente por aquellos relacionados con la ampliación de los frentes urbanos y otras dinámicas del desarrollo.

La necesidad de llevar a cabo inventarios que den cuenta de la existencia, localización y características de estos sitios en el territorio es el primer paso hacia el reconocimiento, protección y puesta en valor de este patrimonio cultural. Tradicionalmente esta labor ha estado delegada a investigadores especializados, por lo que en el contexto de su financiación, con fondos públicos o privados, resulta muchas veces un gasto oneroso que condiciona su ejecución a gran escala territorial y pocas veces arroja verdaderos saldos de impacto social entre las comunidades relacionadas. Ante esta situación un sector de la comunidad del municipio de Sutatausa (Cundinamarca), apoyados por el Centro de Historia y Patrimonio Cultural (CHyPC) y el grupo de Vigias del Patrimonio Cultural, decidió encarar por sí misma esta labor y llevó a cabo el reconocimiento, documentación y registro de 81 sitios con pinturas rupestres prehispánicas, y algunos ejemplares de pintura rupestre posterior a la invasión europea del siglo XVI, los cuales eran desconocidos hasta la fecha en el panorama arqueológico colombiano.

Esta representó la primera experiencia de un inventario de patrimonio arqueológico, y en específico de arte rupestre, que se realiza con decidida participación comunitaria en Colombia, con lo cual se dio inicio también a la estrategia de apropiación social de este patrimonio en el municipio. La experiencia, además de contar con el aval del Instituto Colombiano de Antropología e Historia – ICANH, arrojó un saldo pedagógico y aportó a la valoración de estos sitios, los cuales han sido incluidos al Proyecto de Atlas Arqueológico de Colombia que adelanta el ICANH, y reconocidos en el respectivo Plan de Ordenamiento Territorial municipal con el fin de brindar instrumentos para su protección normativa y como un primer gran paso hacia su preservación a futuro.