Concluyó un nuevo capítulo de esta novela que tiene en vilo al centro de Soacha, el compás de espera anunciado por la Secretaría de Gobierno resultó ser más largo de lo pensado, y mientras se supone que los comerciantes informales en este momento no deberían estar en la populosa y caótica Calle 13, las decenas de vendedores se han aferrado a la alameda como náufrago al mar.


La jornada de ayer lunes comenzó con una especie de campamento, que astutamente fue armado por los vendedores para evitar que la Policía, la Secretaría de Gobierno o fuese quien fuera, los sacara de sus lugares de trabajo. Durante las primeras horas del día la tensión era evidente, desde la noche del domingo estas personas se instalaron allí con el firme propósito de no salir hasta tanto no se les ofrezca una alternativa real y viable para sus intereses.

Mientras esto ocurría, las autoridades impartían órdenes para que un grupo de efectivos de la Policía permaneciera en el sitio en ‘acuartelamiento’ para ‘hostigar’ a los vendedores y presionarlos para que desalojaran. Pero como es evidente hasta el momento, nada ha funcionado para quebrantar la voluntad del gremio de vendedores ambulantes.

Pareciera que las vehementes declaraciones que el Secretario de Gobierno dio el pasado viernes se quedaron sólo en palabras vanas, pues los vendedores ‘se salieron con la suya’ y se siguen apropiando de un lugar que ya casi les es legítimo por derecho, el cual también están dispuestos a defender, aún a costa de su propia salud y bienestar, pues la consigna clara es mantener el campamento y la resistencia hasta conseguir el objetivo de ser reubicados en un lugar digno y, como ellos mismos los manifiestan, con plenitud de garantías.

Anoche de nuevo se vieron las carpas amontonadas en la Alameda Calle 13, con los vendedores dentro de estas, sigilosos a la espera del momento en que deban, otra vez, salir a defender su espacio y ‘burlar’ las jugadas de la Administración Municipal, como ya han sabido hacerlo en decenas de ocasiones, poniendo al descubierto la incapacidad de la autoridad para organizar este gremio y despejar esta importante vía del centro de la ciudad.