Seguramente la mayor parte de los habitantes del municipio esperaban que la elección de la nueva mesa se diera dentro de lo que ya todos conocemos, es decir, sujeta a la decisión de los diez de la oposición y a los nueve del gobierno intentando «voltiar» uno para sorprender.


Eso sería lo normal. Y no porque esté bien, sino por que en Soacha el concejo nos acostumbró a esa división, a esa pelea entre los que respaldan al gobierno y los que le hacen oposición.

Aprovecho para decir que ojalá la elección de la mesa de ayer sea el principio del fin de esa vieja maña de dividir el concejo en dos bandos. Una división que sólo demuestra inmadurez y miopía en el manejo de semejantes decisiones.

No hay que olvidarnos que un concejo profesional, serio, responsable, disciplinado y comprometido con sus comunidades y con el desarrollo del municipio, no necesita estar aliado o en contra del gobierno. Lo que tiene que hacer es trabajar sincera y abiertamente, respaldar proyectos que beneficien a una masa y rechazar lo que venga viciado y perjudique los intereses de los habitantes.

Es triste asistir a cualquier sesión y observar su desarrollo, más aún cuando el ejecutivo presenta proyectos de acuerdo. Casi que uno adivina quiénes van a habla a favor y quiénes en contra; está cantado con el simple hecho de saber el nombre de los que respaldan al gobierno y los que le hacen oposición. Talvez sobra decirlo, pero lo reitero: Por qué cuando hay diez que atacan al gobierno, para esos diez todo lo que presente el alcalde o cualquiera de sus funcionarios es motivo de crítica y rechazo?. Y por qué para los nueve que respaldan al ejecutivo, todo lo que se presente lo alaban y lo defienden por encima de todo?.

Con el respeto que se merecen todos los concejales, será que ellos creen que el pueblo no se da cuenta de las equivocaciones que cometen?. Será que piensan que los habitantes del común no son capaces de diferenciar lo bueno y lo malo de los proyectos de acuerdo?. Recordemos que en el pasado periodo ordinario de sesiones dos concejales se alzaron la voz en plena sesión y estuvieron a punto de irse a los puños por el hecho de tener simpatías contrarias frente al gobierno. La verdad no creo que eso sea ejemplo de un concejo que fue elegido para que haga control político, debata y apruebe proyectos, pero con respeto y madurez.

Qué bueno sería que desaparezca del cabildo esa vieja «maña» de generar dos bandos, esa división que sólo hace daño y perjudica decisiones, esa posición radical de defender y atacar por el simple hecho de estar ubicado al lado o en contra. O será que el equivocado soy yo como director de este medio?; pues los invito a analizar los siguientes puntos de vista y ustedes, como lectores virtuales sacarán sus propias conclusiones:

1- Si el ejecutivo presenta un proyecto de acuerdo, jurídicamente respaldado, con todos los soportes y en la exposición de motivos demuestra que es necesario y benéfico para el municipio, y que además económicamente es viable (si se requiere), será que es necesario que los diez o quienes estén en la oposición se inventen cuanta excusa exista para no aprobarlo, por el simple hecho de venir de manos del alcalde?

2- Si el ejemplo es contrario, es decir, el proyecto que presenta el alcalde no es viable, tiene vacíos de forma y fondo, no obedece a los intereses del pueblo, etc… etc., por qué los concejales que respaldan el gobierno se aferran en defenderlo, sabiendo que no es conveniente?

Lo que queda de lo anterior es que los 19 concejales deben dejar de lado sus pasiones políticas y personales y asumir con responsabilidad y madurez el papel que les fue asignado. Si verdaderamente hay profesionalismo y respeto, la división del concejo debe desaparecer. ¡Ojo!. Y no estoy diciendo que todo se le debe aprobar al alcalde, o en caso contrario devolverle todo. Lo que se trata es de analizar, estudiar y evaluar cada caso y sin pasiones ni intereses, identificar si el proyecto beneficia o perjudica al municipio.

Un concejal, elegido por un grupo de ciudadanos que confiaron la vocería en cabeza suya, debe tener la capacidad y la jerarquía suficiente para decir sí ó no, pero con sensatez y responsabilidad. Por qué cuando se está en esa pelea política, y talvez para algunos personal, las decisiones coinciden con el numero que respalda y ataca?.

Qué bueno que eso se borre del recuerdo y se comience a trabajar para que las decisiones no obedezcan a la simpatía o rechazo que como concejal sienta por el alcalde y sus funcionarios. Fácilmente, como cabildante e independientemente de si estoy con el gobierno o no, debo tener la capacidad de decirle al alcalde, le apruebo o le rechazo su proyecto. Lo acompaño o no, sí ó no… en fin. Pero decisiones con argumentos y obedeciendo al interés de un pueblo que espera lo mejor de sus dirigentes.

Para finalizar quiero referirme a lo que pasó ayer en la elección de la mesa directiva del concejo para el periodo 2010. La votación para presidente y primer vicepresidente fue 14 a favor y cinco en blanco; En el caso del segundo vicepresidente los que lo respaldaron fueron 16 y en blanco tres.

Como se evicencia se rompió el mito del 10-9. Pues independientemente de lo que se haya «acordado», la elección de la nueva mesa deja un aire diferente, hay un principio de madurez y responsabilidad, se eligió una mesa que gusta, cae bien, conciliadora y esperamos que sea capaz de responder ante tal compromiso.

Y aquí no se trata de comenzar a decir que cinco concejales se le arrodillaron al alcalde, o que se vendieron. De lo que se trata es de darle un aire diferente al concejo, de trabajar unidos por una sola causa, de tener la gallardía de respaldar una buena decisión, pero así mismo ser capaz de hacer el respectivo control político y respaldar al alcalde cuando lo amerite o rechazar enérgicamente sus fallas.

Ese debe ser un buen concejo, un aliado constante de las comunidades; que trabaje con el gobierno, pero no para aplaudir cuanto proyecto presente, sino para apoyar lo bueno y rechazar lo que vaya en contra de los intereses del pueblo.