Ante varios miembros de la comunidad se socializó este sábado en la Casa de la Cultura los hallazgos encontrados recientemente en el proyecto urbanístico ‘Torres del Camino’, los cuales según sus descubridores, corresponden a un 25% de lo que todavía queda por explorar en este lugar.


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Durante la jornada, el personal arqueológico que estuvo acompañado de delegados del Instituto Colombiano de Antropología e Historia (ICANH) y el grupo de Vigías del Patrimonio de Cundinamarca, explicaron a los asistentes las características y la importancia de los descubrimientos hechos, así como también lo que viene en cuanto a su tratamiento y conservación, teniendo en cuenta que las piezas hacen parte del patrimonio del municipio y de la nación.

“Lo que hicimos fue contarle a la comunidad cuáles son los vestigios que encontramos, los hallazgos que se lograron rescatar y los contextos arqueológicos que tenemos en el sitio, además de cuál es la proyección que se le está dando al proyecto a nivel arqueológico, por medio de la autorización del ICANH. También quisimos hacer una invitación a la comunidad para que nos acompañe y se integre paulatinamente a estos proyectos, a fin de que hagan parte de la estructuración de los mismos, conozcan y se vayan integrando a las actividades propias del quehacer antropológico», explicó Freddy Rodríguez, Antropólogo titular de Torres del Camino.

«Nos quedan unos cinco meses en el proceso tanto de campo, como de laboratorio. Terminado esto, haremos todo el análisis de cada una de las piezas, restos óseos, cerámicas y líticos, clasificándolos para analizar sus particularidades, y posteriormente entregar este material al ICANH, quien dispondrá en reunión conjunta con las autoridades municipales, cuál será el destino final de las piezas, con el propósito de que estén a disposición y visualización de todos los habitantes”, agregó el Antropólogo Rodríguez.

Rodríguez informó que en la actualidad continúan las labores exploratorias, pues éstas sólo llevan un 25% de trabajo. Según él, la idea es que al final de los trabajos se haga una nueva jornada de socialización y se le entreguen los documentos respectivos a la comunidad para que esta se informe sobre qué se encontró y qué representan los hallazgos en términos históricos y arqueológicos. Este trabajo puede tardar aproximadamente 3 o 4 meses, aunque no hay un tiempo exacto.

Para Rosalba Salazar Gallo, Coordinadora del grupo de Vigías del Patrimonio en Cundinamarca, Soacha tiene una riqueza arqueológica e histórica grande, y aseguró que cada vez que aquí se entierra un palo, inmediatamente salen restos de cerámica o restos óseos de los antepasados, lo que significa que los soachunos están ‘parados’ en todo un yacimiento arqueológico, y viven en un contexto que tiene que ver mucho con la historia de la nación.

“Las culturas que habitaron estos territorios tuvieron avances, fueron muy inteligentes y alcanzaron mucho desarrollo. Terreros y Tibanica fueron los dos lugares en donde se dieron hallazgos y se vio esa riqueza arqueológica. Precisamente en Terreros se piensa hacer lo que será el museo, en el que van a ir a parar todas las piezas que se recuperan y se restauran. En Tibanica, donde se construye el megacolegio, el Alcalde está muy interesado en darle orientación cultural en Arqueología e Historia. Todo esto va a formar un solo contexto educativo y cultural, que va a apuntar no sólo a sacar promotores culturales, sino también a potenciar turísticamente a Soacha”, expresó Salazar.

Fernando Montejo, Coordinador del grupo de Arqueología del ICANH, señaló que el Instituto siempre vela porque se cumpla la normatividad vigente, que es muy clara frente al hecho de que el patrimonio arqueológico es de la nación y no de propiedad privada. En ese sentido, manifestó que efectivamente se hace cumplir esa legislación, y que en particular con los hallazgos en Soacha, tal como sucede en otros contextos del país, lo que se exige es que se cumpla en términos de licencias ambientales y de construcción el tema de los planes de manejo arqueológico.

Montejo dijo también que el ICANH reconoce la importancia de los hallazgos de Soacha y señaló que ahora viene un ejercicio de seguimiento y acompañamiento, en el cual se vigilará que se cumpla la normatividad y se proteja ese patrimonio, a través de las autoridades locales y ambientales, para que se exija el componente de programar labores preventivas dentro de las obras o proyectos que van a intervenir el suelo.

Finalmente, frente a la posibilidad de que los descubrimientos queden dentro de Soacha y no vayan a parar a un museo, una universidad u otro lugar diferente, el Coordinador del grupo de Arqueología del ICANH expresó:

“Hay un proceso, primero a los arqueólogos se le exige que hagan los análisis de cada uno de los materiales que encontraron y provean un informe con todas las actividades que realizaron, las cuales quedan en la biblioteca del Instituto. No obstante, también se debe entregar al municipio un informe. Si se dispone de algún lugar en Soacha, que ya se ha mencionado con el tema del museo, y si la disposición final es esa, los arqueólogos lo ponen dentro del plan de manejo arqueológico, nosotros revisamos, y si efectivamente están dadas las condiciones para la tenencia, se otorgan y quedan acá en el municipio, porque al ICANH le interesa que las piezas siempre queden en el lugar de donde son obtenidas. Ya si no se dan las condiciones para un adecuado mantenimiento de ese patrimonio, sencillamente no se dejan y se depositan en laboratorios o en otros lugares del país”, concluyó Montejo.