La elevada cifra fue dada a conocer ayer en la mesa de trabajo con los transportadores que se desarrolló en la Contraloría municipal. En 2002, en el Conpes 3185 se estipuló un costo de 25 mil millones como aporte del municipio al proyecto.


El mismo contralor municipal Jairo Castañeda advirtió en la mesa de trabajo que los sobrecostos son inminentes y manifestó su preocupación por el porcentaje que le corresponde al municipio de Soacha, ya que la alcaldía ha girado para el desarrollo de la obra alrededor de 14 mil millones de pesos, más aun cuando los atrasos son evidentes y el contratista trabaja a un ritmo demasiado lento. «El municipio está actuando de espectador, tenemos que supervisar el desarrollo de la obra porque el aporte económico es bien significativo», agregó el funcionario.

Pero lo preocupante es que mientras el municipio cumple su compromiso, la nación, el departamento y el contratista marchan a un ritmo demasiado lento, como si el desarrollo del proyecto no tuviera importancia. El año pasado se dijo que el tramo hasta la calle 22 estaría terminado entre abril y mayo, pero hoy las cosas son muy diferentes; ya se habla de atrasos de más de un año.

La obra presenta problemas de movilidad, demoras en la instalación de redes e inconvenientes en la parte técnica y financiera, y aún así el municipio ya ha girado 14 mil de los 28 mil millones que le corresponden. Pero si persisten los atrasos, «seguramente Soacha tendrá que desembolsillar más de 30 mil millones», advirtió Fernando Cantor, director de la veeduría «Ver Ciudad».

Para mitigar el impacto del atraso por parte del contratista, el municipio está trabajando con los transportadores para acordar la implementación de un sistema alimentador que traslade a los pasajeros desde los diferentes barrios de la ciudad hasta el portal del sur.

La mesa de trabajo de ayer contó con la presencia de los gerentes de algunas empresas transportadoras, quienes expresaron su interés de participar en la propuesta del municipio. Se habló de la consecución de 90 buses tipo alimentador para ponerlos al servicio de la comunidad, aunque la idea es acordar una tarifa para sostener el proyecto.

Así mismo el director de transporte William Ardila ha venido sosteniendo reuniones con los transportadores para concretar la propuesta y mitigar así el impacto que ya está generando el atraso de las obras.

«Los resultados de estas mesas se puedan socializar en un gran foro, en donde se espera la asistencia de representantes de la nación, el departamento, la concesión y las entidades de control como la Contraloría y la Procuraduría General para que se entienda que al proyecto en Soacha hay que darle el mismo tratamiento que en Bogotá», concluyó el directivo de la Veeduría.